VINO NUEVO EN ODRES NUEVOS

Lucas 5:33-39

«Mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conservan.» (38)

Jesús es el esposo (33-35)

Jesús había asistido a un gran banquete, y él y sus discípulos comieron con todos los demás. Esto creó una pregunta en las mentes de los fariseos y maestros de la ley. Los discípulos de todos ayunaban, ¿por qué los discípulos de Jesús no? Jesús explicó que él es el esposo. Él vino para ser atado a los pecadores, para llevar sus pecados y llevarlos al reino de Dios. Es hora de estar alegres gracias a él. De la misma manera Jesús no estaría aquí mucho tiempo. Él sería crucificado a manos de aquellos que ahora lo confrontan. Él sería tomado, y ellos llorarían y ayunarían con verdadera tristeza.

El vestido nuevo y el vino nuevo (36-39)

Jesús les enseñó a través de una parábola que la nueva vida había llegado. Él no vino a arreglar algo viejo, o a remendar su religión. Él vino para dar vida y hacer algo nuevo. Para aceptar la nueva enseñanza, debemos recibir nueva vida. Eso sólo puede suceder cuando aceptamos a Jesús como nuestro esposo y vivimos como nuevos vestidos y nuevos odres.

Oración: Señor, ayúdeme a recibir a Jesús como el novio y la vida nueva, dada por mí.

Una palabra: Jesús da nueva vida.