UN CORAZÓN NUEVO Y UN ESPÍRITU NUEVO

Ezequiel 36:1-38

«Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne». (26)

La esperanza de la restauración de Israel (1-21)

Dios tiene una gran esperanza para Israel: Dios restauraría sus tierras y su gente, haciéndolos fructíferos y numerosos, restaurándolos por causa de su santo nombre. Esta esperanza segura fue cumplida a tiempo al regreso del exilio, y apunta a la esperanza segura que tenemos en un cielo y tierra nuevos.

«Por causa de mi santo nombre» (22-38)

La preocupación de Dios en esto era la santidad de su nombre, el cual había sido profanado por la conducta de Israel. La raíz del problema es el pecado en nuestro corazón y la impotencia en nuestro espíritu. Dios mismo proveyó un camino en el evangelio: rociar agua limpia para lavarse de todas las impurezas y de los ídolos (Ro 3: 25-26). Él nos da un corazón nuevo y un espíritu nuevo, removiendo nuestro corazón rebelde de piedra, corrompido por nuestra naturaleza pecaminosa. Él nos permite vivir una vida nueva siguiendo la palabra de Dios. Él es nuestro Dios; nosotros somos su pueblo.

Oración: Padre, gracias por darnos el evangelio por causa de su nombre. ¡Deme un nuevo corazón y espíritu hoy!

Una palabra: Glorifica el santo nombre de Dios.