JESÚS TRAE LA SALVACIÓN, LA LUZ Y LA GLORIA

Lucas 2:21-40

«Porque han visto mis ojos tu salvación, … Luz para revelación a los gentiles, Y gloria de tu pueblo Israel.» (30, 32)

Sus padres guardaron la Ley del Señor (21-24)

De acuerdo con la Ley, Jesús fue circuncidado. Su nombre Jesús significa » el Señor salva.” Vino a salvarnos. Jesús fue consagrado a Dios como el primogénito de María con la ofrenda de los pobres (Lev 12, 8).

Dos ancianos piadosos testifican a Jesús (25-40)

Dios llevó a dos ancianos más a testificar sobre Jesús. Simeón era justo y devoto. Por el Espíritu él sabía que Jesús era el Mesías que traería salvación, luz a las naciones, y gloria a Israel. También sabía que Jesús causaría caídas y levantamiento en Israel, palabras contrarias, los corazones serían revelados, e incluso el alma de María sería traspasada. Después, una anciana piadosa, Ana, habló de la redención de Jerusalén. El niño Jesús volvió a Nazaret y se hizo fuerte, sabio y creció en la gracia de Dios.

Oración: Señor, pedimos que nuestros ojos y corazones reconozcan la salvación, la luz y la gloria de Cristo. Que yo también pueda crecer en sabiduría y su gracia.

Una palabra: Mis ojos han visto su salvación, luz y gloria.

GLORIA A DIOS, PAZ CON LOS HOMBRES

Lucas 2:8-20

«¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!» (14)

Nuevas de gran gozo (8-14)

El Mesías, el Hijo del Dios altísimo nació. Pero no fue recibido ni notado por el mundo. Así que un ángel de Dios apareció de manera gloriosa y lo anunció a los pastores. Los pastores no eran famosos ni respetados, pero estaban despiertos, vigilando sus rebaños. El nacimiento de Jesús es una nueva de gran gozo para todo el pueblo. En realidad, su nacimiento es la mejor noticia de la historia. ¿Por qué? Porque vino a salvarnos y a reinar para siempre. Un ejército de ángeles apareció, alabando a Dios, anunciando la gloria a Dios en el cielo y paz a los hombres en la tierra. Para este propósito, Jesús nació y vivió y murió.

Los pastores difunden la noticia (15-20)

Los pastores se apresuraron a ver al niño en el pesebre, de quien el ángel les había hablado. Ellos compartieron el mensaje del ángel y asombraron a todos los que lo escucharon. María atesoraba y meditaba estas cosas en su corazón.

Oración: Alabado sea Dios por la venida de Jesús al mundo para traer gloria a Dios y gozo, salvación y paz a las personas. Permita que nuestras vidas traigan gloria y alabanza a Cristo nuestro Salvador.

Una palabra: Gloria a Dios, paz y salvación para nosotros.

EL NACIMIENTO DE JESUCRISTO

Lucas 2:1-7

«Y dio a luz a su hijo primogénito, Y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.» (7)

El decreto de un emperador (1-5)

Cuando nació Jesucristo, el Imperio Romano era el gobierno mundial en el poder. El decreto del censo del emperador Augusto hizo que José y María viajaran de Nazaret a Belén, la ciudad donde nació el Rey David. Los imperios y gobernantes poderosos parecen estar en control de la historia. Pero para Dios, estos son actores secundarios para los actores principales.

El bebé en un pesebre (6-7)

El decreto de César realmente cumplió una profecía de que el Mesías nacería en Belén (Mt 2:6). El recién nacido bebé de María se merecía una magnífica bienvenida en un gran palacio. Pero fue puesto en un pesebre al nacer. Se ve encantador en las tarjetas de navidad de hoy, pero en realidad es triste y lamentable. Esto fue un precursor de la vida humilde y sufriente de Jesús. Pero quién es recordado, alabado y seguido hoy: ¿César Augusto o Jesucristo?

Oración: Señor, usted es digno de toda alabanza y devoción. Pido que no envidiemos el trono y el poder de César, sino que le sigamos, humilde y fielmente.

Una palabra: Nuestro Rey vino como un bebé en un pesebre.

EL NACIMIENTO DE JUAN EL BAUTISTA

Lucas 1:57-80

«Para dar conocimiento de salvación a su pueblo, Para perdón de sus pecados,» (77)

Juan es su nombre (57-66)

¡Nació el hijo de Isabel y Zacarías! Fue la gran misericordia del Señor para ellos. Los amigos cercanos compartieron su alegría. En su circuncisión, todos esperaban que fuera llamado Zacarías Jr. Pero tanto Isabel como Zacarías siguieron la voluntad de Dios y lo llamaron Juan: «Regalo de Dios» (1:13). Entonces Zacarías pudo hablar otra vez.

La salvación ha llegado (67-80)

Por el Espíritu Santo, las primeras palabras de Zacarías fueron alabanzas a Dios. Su canto enfatiza el cumplimiento de las promesas del pacto de Dios a David y Abraham. Dos veces mencionó la misericordia y la salvación de Dios. Juan nació para preparar el camino del Señor, que trae la salvación, el perdón de pecados, la luz y la paz.

Oración: Le alabo, Padre, por el cumplimiento de todas sus promesas, a través de Jesucristo nuestro Señor. Pido que nuestras vidas y palabras apunten hacia su misericordia y salvación en él.

Una palabra: Bendito sea Dios por su misericordia y salvación por medio de Cristo.

EL CÁNTICO DE ALABANZA DE MARÍA

Lucas 1:39-56

«porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre.»(49)

Bienaventurada la que creyó (39-45)

Después de escuchar al ángel Gabriel, María visitó la casa de su pariente Isabel. El bebé Juan el Bautista saltó de alegría. Llena del Espíritu Santo, Isabel reconoció a María como bendita y a su hijo como bendito. El niño en María era el Señor. Bienaventurados los que creen en las promesas de Dios.

Engrandece mi alma al Señor (46-56)

El alma y el espíritu de María estallaron en alabanzas a Dios su Salvador. Dios estaba consciente de su humilde estado. Todas las generaciones le dirían bienaventurada, porque el Santo y Poderoso había hecho grandes cosas por ella y por Israel. ¿Qué había hecho Dios? Lea los versículos 51-55, que describen la actividad de Dios. Dios esparce a los orgullosos, pero levanta a los humildes que confían en él. Dios es misericordioso con los que le temen. Ayuda a los débiles y necesitados. Dios cumple sus promesas.

Oración: Dios nuestro Salvador, grande es su misericordia, la cual no merecemos. Usted es fiel a sus promesas. Oramos que nuestras almas se regocijen en quien es usted y en lo que ha hecho, está haciendo y hará en el nombre de Jesús. Amén.

Una palabra: Alabado sea Dios por quien es él y lo que ha hecho.