EL SUEÑO DE NABUCODONOSOR DE UN ÁRBOL

Daniel 4:1-18

«La sentencia es por decreto de los vigilantes, y por dicho de los santos la resolución, para que conozcan los vivientes que el Altísimo gobierna el reino de los hombres, y que a quien él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres.» (17)

Alabado sea el Dios Altísimo (1-3)

En el capítulo 2, el Rey Nabucodonosor fue testigo de la sabiduría de Dios a través de Daniel, quien interpretó su sueño de una gran estatua. En el capítulo 3, el rey fue testigo del poder de Dios para librar a los tres amigos de Daniel del fuego. Las señales y maravillas de Dios son grandes. El reino de Dios perdura para siempre.

El sueño del rey de un árbol (4-18)

El rey soñó con un gran árbol con hermosas hojas, fruto abundante, y en él había comida para todos. Lo que le aterraba era que el enorme árbol fue cortado y perdió toda su gloria. El punto clave del sueño es que el Dios Altísimo es soberano sobre todos los reinos de la tierra y se los da a cualquiera que él desee (17). El rey le pidió a Daniel que interpretara este sueño para él.

Oración: Dios Altísimo, sus señales y maravillas son grandes. Usted es soberano sobre reyes y Naciones. Gobierne mi corazón y mi vida. En el nombre de Jesús.

Una Palabra: El Dios Altísimo es soberano.