EL MURO ESTÁ DEDICADO A DIOS

Nehemías 12:1-47

«el alborozo de Jerusalén fue oído desde lejos.» (43b)

La ceremonia de dedicación (1-43)

Los versículos 1-26 registran dos generaciones de sacerdotes y levitas. La primera generación regresó a Jerusalén con Zorobabel y Josué, mientras que la siguiente generación sirvió en los días de Nehemías y Esdras. Estas personas dedicaron sus vidas al ministerio del Señor. Algunos estaban a cargo de los cánticos de gracias y alabanza, mientras que otros eran porteros que vigilaban los almacenes. Todo aquel que sirve en el ministerio del Señor son conocidos por él y serán recordados por él. La finalización de la pared se celebró con una maravillosa ceremonia de dedicación. Dos coros, junto con todos los líderes, rodearon la ciudad en la parte superior de la pared desde diferentes direcciones y se reunieron en el templo. Se ofrecieron grandes sacrificios y la alegría de Dios llenó los corazones de todo el pueblo. Su gozo pudo oírse desde muy lejos.

Apoyo para el culto en el templo (44-47)

En este momento, hubo una hermosa obediencia a la palabra de Dios y un maravilloso espíritu de agradecimiento y adoración. Los levitas, los sacerdotes, los músicos y los porteros realizaron el servicio del Señor de acuerdo con las escrituras. En respuesta, la gente de Judá estaba complacida de apoyarlos con sus contribuciones, primeros frutos y diezmos según lo dirigido por la Ley. El pueblo de Judá reconoció la obra de Dios y respondió con generosidad y obediencia.

Oración: Padre, bendícenos para servir y dar con gran alegría.

Una palabra: ¡Alégrense en la obra de Dios!