UN ORGULLOSO REY HUMILLADO Y RESTAURADO

Daniel 4:28-37

«Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia.» (37)

El orgullo antes de la caída (28-33)

Un año después de su gran sueño del árbol, el Rey Nabucodonosor se maravillaba de su propia residencia, poder y majestad. En ese momento, Dios decretó que su autoridad real fuera retirada. El rey se volvió como un hombre pájaro y comió pasto. Dios se opone a los orgullosos.

Miren a Dios y sean restaurados (34-37)

El hombre pájaro fue restaurado cuando vio a Dios en el cielo, y alabó, honró y glorificó Dios, que vive y reina para siempre. No sólo su cordura, sino su honor y esplendor y el trono fueron restaurados a él, incluso mayor que antes. Lee el versículo 37.

Oración: Dios, usted vive y reina para siempre. A aquellos que caminan con orgullo, usted puede humillarlos. Sálveme del desagradable orgullo y egocentrismo. Ayúdeme a alabar, honrar y glorificar a usted. En el nombre de Jesús. Amén.

Una Palabra: Alaba, honra y glorifica a Dios que vive y reina para siempre.

DANIEL INTERPRETA EL SUEÑO DEL ÁRBOL

Daniel 4:19-27

«Por tanto, oh rey, acepta mi consejo: tus pecados redime con justicia, y tus iniquidades haciendo misericordias para con los oprimidos, pues tal vez será eso una prolongación de tu tranquilidad.» (27)

¡Tú mismo eres! (19-26)

Daniel se lamentó por el rey que él fuera el árbol en el sueño que sería cortado. Sin embargo, Daniel no suavizó la interpretación. Era el decreto de Dios contra el rey. El rey sería alejado de la gente y viviría como un animal. Él debía reconocer que el Dios Altísimo es soberano sobre todos los reinos y se los da a quien él desea. Entonces su reino sería restaurado.

Tus pecados redime (27)

Daniel le dio al rey un consejo: «redime tus pecados e iniquidades haciendo justicia y misericordia para con los oprimidos». Entonces la prosperidad del rey podría continuar. Siempre es un buen consejo redimir el pecado y la maldad y volverse a Dios haciendo lo justo y siendo amable.

Oración: Señor, ayúdeme a redimir todos mis pecados y maldades haciendo lo que es justo. En el nombre de Jesús y para su gloria. Amén.

Una Palabra: Redime tus pecados haciendo justicia.

EL SUEÑO DE NABUCODONOSOR DE UN ÁRBOL

Daniel 4:1-18

«La sentencia es por decreto de los vigilantes, y por dicho de los santos la resolución, para que conozcan los vivientes que el Altísimo gobierna el reino de los hombres, y que a quien él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres.» (17)

Alabado sea el Dios Altísimo (1-3)

En el capítulo 2, el Rey Nabucodonosor fue testigo de la sabiduría de Dios a través de Daniel, quien interpretó su sueño de una gran estatua. En el capítulo 3, el rey fue testigo del poder de Dios para librar a los tres amigos de Daniel del fuego. Las señales y maravillas de Dios son grandes. El reino de Dios perdura para siempre.

El sueño del rey de un árbol (4-18)

El rey soñó con un gran árbol con hermosas hojas, fruto abundante, y en él había comida para todos. Lo que le aterraba era que el enorme árbol fue cortado y perdió toda su gloria. El punto clave del sueño es que el Dios Altísimo es soberano sobre todos los reinos de la tierra y se los da a cualquiera que él desee (17). El rey le pidió a Daniel que interpretara este sueño para él.

Oración: Dios Altísimo, sus señales y maravillas son grandes. Usted es soberano sobre reyes y Naciones. Gobierne mi corazón y mi vida. En el nombre de Jesús.

Una Palabra: El Dios Altísimo es soberano.