PROFECÍA CONTRA MOAB

Isaías 15:1-16:14

“Y se dispondrá el trono en misericordia; y sobre él se sentará firmemente, en el tabernáculo de David, quien juzgue y busque el juicio, y apresure la justicia.” (16:5)

Mi corazón dará gritos por Moab (15:1-9)

Moab es el descendiente de Lot, el sobrino de Abraham. Moab sedujo a Israel a adorar a Baal (Num 25:1-5). Ella la atacó y tomó a Israel por 18 años (Jue 3:12-14). Ella invadió a Israel innumerable veces (2 Rey 13:20). Dios juzgó a Ar, Kir y todas las ciudades famosas de Moab. Ellos se hicieron como aves espantadas que huyen de su nido. El juicio de Dios es severo y exhaustivo contra los enemigos de Israel. Pero el corazón compasivo de Dios grita por Moab. Este es el corazón de Dios Padre que desea que los pecadores se arrepientan y sean salvos.

Se dispondrá el trono en misericordia (16:1-14)

Los versículos 1 al 5 nos muestran cómo Moab puede salvarse. Dios establecerá un trono de la casa de David, Jesús el Mesías. Él es la única esperanza por los moabitas que serán destruidos. Los versículos 6 al 10 muestran que la gran soberbia, insolencia y orgullo de Moab causaron su destrucción. Dios ha hablado sobre el juicio sobre Moab. Así se hará (vv. 11-13).

Señor, quite mi soberbia, insolencia y orgullo que causan mi destrucción. Graicas por el Mesías, Jesús, la única esperanza para todos los perdidos seres humanos.

Una palabra: Un trono será establecido en misericordia.

ISRAEL TOMA POSESIÓN SOBRE LAS NACIONES

Isaías 14:1-32

“Y los tomarán los pueblos, y los traerán a su lugar; y la casa de Israel los poseerá” (2a)

Dios tiene compasión de Jacob. (1-2, 24-27)

Dios castiga a Israel, no para destruirle, sino para disciplinarle. Una vez más Dios hace que Israel regrese a su lugar. Ella puede tomar posesión sobre las naciones. Ella tomará cautivas a quienes le capturaron. ¿Cómo puede ser posible? Esto es porque Jehová de los ejércitos lo ha jurado. ¡Seguro que se hará como Dios lo ha planeado! Pues lo que se propone Dios, ¿quién lo podrá impedir? Nosotros nos asustamos de las naciones súper poderosas quienes parece que tienen el control sobre todas las naciones. Pero Dios es el Dios Soberano. Él lleva a cabo su plan de salvación del mundo a través de nosotros, sus remanentes.

Dios quitará a Babilonia y establecerá a Sion. (4-23, 28-32)

Dios usó a Babilonia como su vara. Pero ella se enorgulleció, y dijo: “Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios.” Pero Dios detesta a los orgullosos. Él la va a quitar, así como a Asiria y Filistea. Y todas las naciones del mundo que estén contra el Todopoderoso serán quitados. Pero el pueblo del Señor encontrará refugio en Dios. El Señor establece a sus remanentes en Sion.

Señor, ayúdeme a nunca ser orgulloso. Hága que tomemos poseción sobre todas las naicones con su evangelio.

Una palabra: El pueblo de Dios tomará las naciones.

UNA PROFECÍA CONTRA BABILONIA

Isaías 13:1-22

“Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes.” (11)

Dios juzga a Babilonia (1-16)

Los capítulos 13 al 23, tratan sobre el juicio de Dios sobre las naciones del mundo. Dios es el Soberano juez. Él usó a Babilonia para juzgar a Israel. Pero ahora juzga a Babilonia, la nación súper poderosa contemporánea, por causa de su maldad, iniquidad, arrogancia, altivez y su ignorancia de Dios. Dios mismo junta a su ejército, a los medos de tierras lejanas. El juicio de Dios será repentino, cruel, espantoso, temeroso, doloroso como una mujer en parto y riguroso. Habrá pocos habitantes. Ellos serán ovejas sin pastor. Los niños serán destruídos. Las mujeres serán saqueadas. El juicio de Dios contra Babilonia era un preludio de su juicio final a nivel mundial contra los pecadores por causa de sus iniquidades.

Cercano a llegar está su tiempo (17-22)

Dios escogió a los medos, quienes no tenían misericordia. Babilonia sería destruída como Sodoma y Gomorra. Ella sería desierta. Solamente las fieras del desierto, los avestruces, las cabras salvajes, las hienas vivirán allí. Su tiempo está cercano. Dios es Soverano sobre la historia. Él juzga a todos los que son orgullosos contra Dios Todopoderoso. Él es justo en sus juicios.

Oh, Dios Todopoderoso, usted rige sobre la historia. Sus juicios son justos. Haga que todas las naciones reconozcan su santo nombre.

Una palabra: El gran día está llegando.

HE AQUÍ DIOS ES SALVACIÓN MÍA

Isaías 2:1-6

“He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí.” (2)

Dios es mi fortaleza (1-3)

Esta es la conclusión de los capítulos 1 al 12. Dios estaba enojado contra Israel por causa de sus pecados. Dios juzgó a Israel seriamente, pero esto era para sanarle y darle su salvación. Ahora, el día llegó para que Dios consuele a Israel. Ahora ellos pueden alabar: ‘He aquí Dios es mi fortaleza. Confiaré en él y no tendré temor. ¡Él es mi salvación!’ No hay salvación en el mundo excepto en Jesús, quien es la fuente de la salvación. Cuando estamos cansados y sendientos, debemos ir a Jesús. Él perdonará todos nuestros pecados y nos llenará con gozo de la fuente de agua viva.

Haced célebres en los pueblos (4-6)

Dios salvó a Israel para que proclamen el nombre de Dios a todas las naciones. Dios envió a Emanuél, la vara de Isaí. Él murió por nuestros pecados. Pero le levantó para darnos vida eternal. Él también nos hizo sus remanentes. Por lo tanto, no solamente cantaré al Señor, sino que haré que sea conocido en todo el mundo (Mat 28:20).

Gracias, Señor, por salvarme. Permítame proclamar su glorioso nombre a todas las naciones.

Una palabra: He aquí Dios es salvación mía.

COMO LAS AGUAS CUBRE EL MAR

Isaías 11:1-16

“No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.” (9)

Saldrá una vara del tronco (1-9)

Isaías anticipó la venida del Mesías, Jesús. Él viene humilde y gentilmente como una tierna vara de las raíces de Isaí. El Espíritu de Dios descansará sobre él: El Espíritu de sabiduría, inteligencia, consejo, poder y conocimiento. Su deleite está en el temor a Dios. Él no juzgará por lo que ve o escucha. Él reinará con verdad, justicia y equidad. En su reino establecido por su muerte y su resurrección, el lobo vivirá con el cordero. El niño jugará sobre la cueva del áspid. Ellos no harán daño ni destruirán en su santo monte, pues como las aguas cubrirán el mar, el conocimiento de Dios cubrirá la tierra.

El remanente regresará (10-16)

En ese día, Jesús estará junto a las banderas y la gente de las naciones irá hacia él. Dios reclamará a su remanente de todas partes de la tierra. Dios hará que su remanente regrese a salvo. Él hará secar el mar y los ríos. Él proveerá de caminos para que su remanente regrese a él.

¡Gracias Jesús! ¡Vénganos tu reino! Llénenos con su Espíritu Santo para que podamos ser usados para llenar la tierra con el conocimiento de Dios como las aguas cubre el mar.

Una palabra: El reino de Dios, nuestra verdadera esperanza.