HE AQUÍ DIOS ES SALVACIÓN MÍA

Isaías 2:1-6

“He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí.” (2)

Dios es mi fortaleza (1-3)

Esta es la conclusión de los capítulos 1 al 12. Dios estaba enojado contra Israel por causa de sus pecados. Dios juzgó a Israel seriamente, pero esto era para sanarle y darle su salvación. Ahora, el día llegó para que Dios consuele a Israel. Ahora ellos pueden alabar: ‘He aquí Dios es mi fortaleza. Confiaré en él y no tendré temor. ¡Él es mi salvación!’ No hay salvación en el mundo excepto en Jesús, quien es la fuente de la salvación. Cuando estamos cansados y sendientos, debemos ir a Jesús. Él perdonará todos nuestros pecados y nos llenará con gozo de la fuente de agua viva.

Haced célebres en los pueblos (4-6)

Dios salvó a Israel para que proclamen el nombre de Dios a todas las naciones. Dios envió a Emanuél, la vara de Isaí. Él murió por nuestros pecados. Pero le levantó para darnos vida eternal. Él también nos hizo sus remanentes. Por lo tanto, no solamente cantaré al Señor, sino que haré que sea conocido en todo el mundo (Mat 28:20).

Gracias, Señor, por salvarme. Permítame proclamar su glorioso nombre a todas las naciones.

Una palabra: He aquí Dios es salvación mía.

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