EN EL CAMINO A EMAÚS

Lucas 24: 13-35

“¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?” (26)

¡Qué tardos de corazón son para creer! (13-27)

Tan pronto como pudieron, dos discípulos huyeron a Emaús. Cristo resucitado se les apareció en el camino, escuchando sus luchas amablemente y reprendiéndolos fuertemente por su incredulidad. Desde Moisés hasta los profetas, explicó como las Escrituras han sido cumplidas respecto a él. Cuando estamos en profunda angustia necesitamos estudiar más profundamente la Biblia. Alabado sea Jesús que fue un Pastor, un Amigo y un Maestro de la Biblia para sus discípulos en el tiempo de necesidad.

¿No ardía nuestro corazón en nosotros? (28-35)

Cuando llegaron a Emaús, Jesús hizo como si iba más lejos. Pero los dos discípulos no querían que el estudio bíblico terminara. Ellos vehementemente instaron a Jesús a quedarse con ellos y él lo hizo. Jesús va a donde quiera que sea invitado. Cuando Jesús partió el pan y dio gracias, ellos recordaron a su Señor y sus ojos fueron abiertos para ver al Cristo resucitado. Ellos exclamaron como sus corazones estaban ardiendo mientras Jesús explicaba las escrituras. Ellos retornaron a Jerusalén con alegría siendo testigos de la resurrección. Cuando tengamos miedo y estemos en problemas, es tiempo de estudiar la Biblia profundamente hasta que nuestros corazones estén ardiendo y encontremos a Cristo personalmente y restauremos nuestro llamado como sus testigos.

Señor, perdona mi incredulidad. Ayúdame a conocerte por medio de tus palabras cuando tenga temor y esté en problemas.

Una Palabra: Encuentra a Cristo resucitado por medio del estudio bíblico.