CRISTO RESUCITADO APARECE A SUS DISCÍPULOS

Lucas 24: 36-53

“Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.” (47)

Miren mis manos y mis pies (36-43)

Cristo resucitado se apareció a sus discípulos mientras ellos hablaban acerca de todos los reportes acerca de él. El miedo los controló, y ellos confundieron al Cristo resucitado con un fantasma. Para ayudarlos, Jesús les preguntó por qué ellos tenían tanto miedo y duda. Entonces, él les mostró la evidencia de sus marcas, por los clavos, en sus manos y pies. Nadie más murió en una cruz por ellos. Él los dejó tocarle y ver que estaba vivo. Luego, él comió algo de pescado. Jesús entiende nuestros temores y viene a nosotros donde estemos y nos ayuda a creer.

Ustedes son testigos de estas cosas (44-53)

Seguidamente, Jesús los ayudó a recordar sus promesas y las Escrituras. Entonces, sus mentes fueron abiertas, y Jesús ayudó a sus discípulos a entender el significado de su muerte y resurrección. Era la voluntad de Dios impartir el perdón de pecados a todas las personas de todas las naciones que se vuelven a él en arrepentimiento. Ahora, los discípulos debían ser sus testigos, fortalecidos con poder del Espíritu Santo. Por último, Jesús ascendió a los cielos, dándoles a sus discípulos la esperanza viva de encontrarlo nuevamente en su reino. El gozo verdadero llenó sus corazones, y ellos pudieron alabar a Dios en su templo.

Señor, abre mi mente para entender tu plan de evangelización y dame la autoridad para ser tu testigo.

Una Palabra: Predica el perdón de pecados a todas las naciones.