DAVID VUELVE A JERUSALÉN

2 Samuel 19:1-23

“… para que enviasen a decir al rey: Vuelve tú, y todos tus siervos.” (14b)

Joab se enfrenta a David (1-8)

Desgraciadamente, había una gran diferencia entre el hijo de David y los seguidores de David. A los ojos de Joab, David no se preocupaba por sus seguidores en lo absoluto. Sentimos el dolor de David mientras se lamentaba por la muerte de su hijo Absalón, pero también entendemos la perspectiva de Joab. El duelo de David estaba quitándole a sus siervos fieles la alegría de la victoria. En lugar de ser bienvenidos a casa como héroes, entraron sigilosamente a la ciudad y estaban llenos de vergüenza. Joab tenía razón. David parecía odiar a aquellos que lo amaban. En Cristo no hay distinción entre la familia y los seguidores. Señalando a sus discípulos, Jesús dijo: “He aquí mi madre y mis hermanos”. Nunca hay ninguna vergüenza cuando servimos a Jesús. Solo la alegría de la victoria. David escuchó la reprensión de Joab y fue con sus hombres.

El regreso de David (9-23)

El pueblo de Israel estaba dividido sobre lo que debían hacer. David trabajó duro para restaurar la unidad de muchas maneras diferentes. Hizo un llamamiento a los ancianos de Judá para traerlo de vuelta a su palacio y alivió los temores de represalias al nombrar a Amasa como comandante del ejército. De esta manera, se ganó sus corazones. David también indultó a Simei, quien le rogó misericordia. La unidad era precaria, pero el legítimo rey estaba gobernando de nuevo sobre Israel.

Oración: Padre, gracias por la verdadera victoria y la unidad en Jesús.

Una palabra: Dios restauró a su rey elegido.

DAVID SE ENTERA DE LA MUERTE DE ABSALÓN

2 Samuel 18:19-33

“¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!” (33b)

Un mensajero ansioso (19-23)

Ahimaas le rogó a Joab que llevaran las noticias al rey, “que Jehová ha defendido su causa de la mano de sus enemigos”. El problema era que su mensaje hablaba solo de la justicia y no del amor. Joab sabía que David respondería a la noticia de la muerte de Absalón, así que envió al etíope en su lugar. Sin embargo, Ahimaas persistió, y Joab finalmente lo dejó ir también. Debemos estar impresionados con el entusiasmo de Ahimaas. Es el tipo de celo que debemos tener en compartir el evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Ahimaas tenía un mensaje de justicia, pero los cristianos tenemos un mensaje tanto de justicia como de amor.

El corazón roto de David (24-33)

Ahimaas llegó primero y entregó su mensaje, pero a David parecía importarle solo una sola cosa: “¿El joven Absalón está bien?” El etíope, por otro lado, dio la noticia completa que Absalón había muerto. David fue sacudido y vencido por el dolor. “¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti…!” Solo Jesús, el Cordero de Dios puro y santo puede hacer tal cosa. Él sufrió y murió en la cruz en nuestro lugar para que pudiéramos heredar la vida eterna. En Jesús, la justicia y el amor de Dios se cumplen completamente. Nuestra deuda de pecado ha sido pagada en su totalidad y somos libres para vivir.

Oración: Padre, gracias por Jesús, quien murió en nuestro lugar.

Una palabra: Jesús satisface tanto el amor como la justicia.

LA MUERTE DE ABSALÓN

2 Samuel 18:1-18

“Y el rey mandó a Joab, a Abisai y a Itai, diciendo: Tratad benignamente por amor de mí al joven Absalón.” (5a)

La petición de David por Absalón (1-8)

Podemos ver en este pasaje una gran tensión entre la justicia y el amor. David organizó a su ejército y se paró a la puerta mientras marchaban a la batalla. Todo el ejército escuchó sus apasionadas súplicas de ser benignos con Absalón. Uno se pregunta cómo se sintieron las tropas cuando oyeron esto. Ellos habían dejado sus hogares y se habían adentrado en el desierto para apoyar a David y ahora estaban a punto de arriesgar sus vidas en la batalla. Seguramente Absalón merecía la justicia, ¿no? ¡Hay que ver lo que había hecho! Pero el amor de David fue más allá de todas estas consideraciones. Su amor de padre nos recuerda el amor de Dios. Mientras todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. David deseaba que su hijo Absalón experimentara la gracia de Dios.

La justicia prevaleció (9-18)

Los hombres de Israel no estaban a la altura del ejército de David y veinte mil hombres perdieron la vida ese día. Este fue el costo de la rebelión de Absalón. El pecado siempre exige un costo terrible. Joab no compartió la compasión de David hacia Absalón. Él mató a Absalón cuando tuvo la oportunidad y puso fin a la batalla. El monumento que Absalón construyó de sí mismo estaba en el valle del rey, pero el vergonzoso entierro que recibió representó su verdadero legado.

Oración: Padre, oramos para que los pecadores perdidos conozcan su gracia.

Una palabra: David rogó por su hijo perdido.

LA BONDAD Y LA FIDELIDAD

2 Samuel 17:15-29

“Entonces David se levantó, y todo el pueblo que con él estaba, y pasaron el Jordán antes que amaneciese; Ni siquiera faltó uno que no pasase el Jordán.” (22)

El servicio fiel (15-23)

En 1 Corintios, Pablo escribe: “sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte”. Nuestro pasaje es un gran ejemplo de esto en el Antiguo Testamento. Husai, Sadoc, Abiatar, Jonatán, Ahimaas, una sirvienta, y la esposa de un hombre en Bahurim conformaron toda la red de inteligencia de David. ¡Eso era todo! Sin embargo, con base en la información que estos fieles siervos proporcionaron, David condujo a su pueblo a través del Jordán durante la noche. Por la madrugada, ya no quedaba nadie que no hubiera cruzado el Jordán. De esta manera, David fue capaz de mantenerse un paso por delante del ejército de Absalón.

La amabilidad y la generosidad (24-29)

David fue a Mahanaim, mientras que Absalón y los Israelitas acampaban en la tierra de Galaad. Cuando David llegó a Mahanaim, Sobi, Maquir y Barzilai llegaron y demostraron su bondad para con David, trayéndole muchas provisiones que él tanto necesitaba. Ellos vieron que David y su gente estaban agotados, hambrientos y sedientos. Su bondad es un ejemplo de la compasión que Jesús nos llama a tener. Jesús dice que siempre que mostramos bondad incluso al menor de sus hermanos y hermanas, mostramos bondad hacia Él.

Oración: Padre, denos la fuerza y el valor para servir a los demás.

Una palabra: Seamos siervos de Dios amables y fieles.

LA ORACIÓN DE DAVID ES CONTESTADA

2 Samuel 17:1-14

“Porque Jehová había ordenado que el acertado consejo de Ahitofel se frustrara, para que Jehová hiciese venir el mal sobre Absalón.” (14b)

El plan de Ahitofel (1-4)

Años atrás, cuando David luchó contra Goliat, él declaró: “porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos”. El mismo principio se aplica aquí mientras Husai libraba una batalla de ingenios con Ahitofel. El consejo de Ahitofel era incomparable en todo el reino y su consejo siempre lograba su propósito. El plan que propuso a Absalón era excelente y bien pensado. Él recomendó hacer un ataque rápido y decisivo antes de que David y sus hombres pudieran preparar una defensa. Así mantuvo seguro a Absalón, unió a Israel, protegió a los seguidores de David y se concentró en David como el objetivo principal. El problema era, sin embargo, que este no era el plan de Dios.

La respuesta de Husai (5-14)

David había orado para que el consejo de Ahitofel fuera el equivocado. Estos versículos revelan cómo el Señor contestó su oración. Después de escuchar el plan de Ahitofel, Absalón llamó a Husai y buscó su consejo. La respuesta persuasiva de Husai despertó el miedo y el orgullo de Absalón. Su plan no tenía la intención de ayudar a Absalón, sino de darle a David y a sus hombres más tiempo. Sin embargo, Absalón y todos los varones de Israel declararon que el plan de Husai era mejor que el de Ahitofel. Esta fue una increíble obra de Dios.

Oración: Padre, ayúdenos a depender de usted a través de la oración.

Una palabra: Dios contesta las oraciones de su pueblo.