LAS ORACIONES DE LOS SANTOS

Apocalipsis 8:1-13

“Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.” (4)

  1. Dios oye todas nuestras oraciones (1-5)

La apertura del séptimo y último sello estuvo marcada por el silencio. Pero antes de llevarse a cabo el juicio contenido dentro de él, un ángel ofreció incienso sobre el altar, con las oraciones de todos los santos de Dios. Ellas fueron ante Dios, y luego el incensario fue arrojado a la tierra, marcando el terrible inicio de horribles plagas. Con frecuencia nuestras oraciones parecen pequeñas, que no son escuchadas, o insuficientes. Pero el Dios Todopoderoso, que tiene el poder de destruir la tierra no ignora ni una sola. Todas las oraciones del pueblo de Dios son escuchadas por Dios.

El juicio lanzado sobre la tierra (6-13)

El juicio de Dios es llevado a cabo paso a paso, de acuerdo con el plan y la voluntad de Dios, no se da en un solo evento. Las primeras cuatro trompetas son la señal de eventos catastróficos causados por cosas arrojadas sobre la tierra, destruyendo un tercio de la tierra, el mar y sus criaturas, los ríos son envenenados y los cuerpos celestiales destruidos. Sin embargo, lo peor está por venir.

Oración: Padre, gracias por escuchar mis oraciones. Hoy oro por misericordia al ver tus juicios.

Una Palabra: Confía en Dios y mantente orando.

LA SALVACIÓN PERTENECE A NUESTRO DIOS

Apocalipsis 7:1-17

“…La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.” (10)

El pueblo escogido de Dios (1-10)

Nadie podrá sostenerse en pie el día de la gran ira del Cordero (6:17) – que será derramada por cuatro ángeles. Antes de esto, un quinto ángel pone un sello sobre las cabezas de los siervos de Dios – su pueblo escogido en la tierra, un remanente que permaneció. Luego, Juan miró hacia el trono, y vio una multitud que nadie podría contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. Tenían vestiduras blancas y palmas en las manos. Su canto ante el trono es claro: la salvación pertenece a nuestro Dios y al Cordero. Todas las personas escogidas por Dios, del pasado, presente y futuro, son salvas solo por gracia.

El Cordero será el pastor de ellos (11-17)

El canto de la multitud encendió una adoración en los cielos. Un anciano le explicó a Juan que la multitud son aquellos que salieron de la gran tribulación en la tierra, lavados en la sangre del Cordero. Ellos mantuvieron su fe en el evangelio hasta el fin por la gracia de Dios, y ahora sirven a Dios para siempre, bajo el amoroso cuidado del Pastor Jesús.

Oración: Padre, gracias por salvarme por medio de la sangre de Jesús. Ayúdame a confiar en ti, por la fe, hasta el fin.

Una Palabra: Sé lavado en la sangre del Cordero.

“MUERTOS POR CAUSA DE LA PALABRA DE DIOS”

Apocalipsis 6:1-17

“Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían.” (9)

Los cuatro jinetes (1-8)

Cuando Jesús abrió los primeros cuatro sellos, los cuatro seres vivientes mostraron cuatro caballos de varios colores y sus jinetes: el vencedor en blanco, la guerra en un caballo bermejo, el hambre en uno negro, y la Muerte y el Hades en uno amarillo. A estos les fue dada la potestad de matar sobre la cuarta parte de la tierra con espada, hambre y mortandad.

¿Hasta cuándo no juzgas la tierra? (9-17)

Cuando se abrió el quinto sello, Juan vio a aquellos que habían sido inmolados por la palabra de Dios y por mantener sus testimonios. Ellos clamaron: “¿Hasta cuándo no vengas nuestra sangre?” Ellos recibieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen hasta que todos los hermanos que habían de ser muertos se les unan. En contraste, el sexto sello trajo una destrucción catastrófica, tanto el grande como el pequeño de la tierra huyeron y se escondieron con miedo, sabiendo que nadie puede sostenerse ante la ira de Dios y del Cordero.

Oración: Padre, tu día de juicio e ira está llegando. Ayúdame a mantener mi testimonio hasta el fin.

Una Palabra: Aférrate a la palabra de Dios.

DIGNO ES EL CORDERO

Apocalipsis 5:1-14

“El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.” (12)

El león y el cordero (1-7)

La atención de Juan fue atraída a un rollo en la mano derecha de Dios, el cual contiene el plan de salvación de Dios. Él lloró cuando nadie pudo abrirlo. Un anciano lo ayudó a ver a Jesús, el león triunfante de Judá, quien era capaz de abrir el rollo y sus sellos. Jesús es el Cordero que fue inmolado, y es adorado en el centro del trono de Dios, con poder para reinar (siete cuernos) y el espíritu de Dios (siete ojos). También necesitamos mirar a Jesús, nuestro triunfante Rey y Salvador.

La alabanza al Cordero (8-14)

Las santas criaturas y los ancianos alabaron al digno Cordero con arpa y con las oraciones de los santos. La sangre de Jesús nos compró y nos hizo reyes: sacerdotes para servir a Dios y reinar sobre la tierra. ¡Millones de ángeles con grandes voces se unieron a la alabanza de quien es digno de todo el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza! Finalmente, toda la creación se une en la adoración a Jesús.

Oración: Padre, ayúdame a mirar al victorioso Jesús, y a unirme a la eternal adoración a él, quien me salvo.

Una Palabra: Mira al Cordero y alábalo.

EL TRONO DE NUESTRO DIOS CREADOR

Apocalipsis 4:1-11

“Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.” (11)

El glorioso trono en el cielo (1-6a)

Juan apartó su mirada de sus dificultades como exiliado en Patmos y de los sufrimientos de las iglesias cuando Jesús lo llamó al trono de Dios. Juan vio el magnífico esplendor de Dios cual joyas, su autoridad sobre 24 tronos, y su terrible poder como truenos y relámpagos. Delante de Dios y en medio de Él estaban las lámparas y los espíritus de las iglesias. Durante nuestras luchas diarias levantemos nuestros ojos para ver a nuestro Dios y su trono inamovible y glorioso.

La incesante alabanza delante del Dios eterno (6b-11)

Cuatro criaturas vivientes, que comparten aspectos de criaturas terrenales, proclamaban día y noche la santidad de Dios. Los ancianos se postraron y adoraron a aquel que vive por siempre y para siempre. Toda la gloria, honor y poder deben ser dadas a aquel que es digno como Creador. En Cristo, también podemos ver esta alabanza eterna y unirnos a ella hoy en espíritu y en verdad (Jn 4:23).

Oración: Padre, eres glorioso y digno de mi adoración. Levanta mis ojos a tu trono hoy.

Una Palabra: Alaba a tu Dios Santo y Creador.