TRABAJAD POR LA COMIDA QUE PERMANECE PARA VIDA ETERNA

Juan 6:16-29

“Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.” (27)

Yo soy; no temáis. (16-21)

Los discípulos se fueron de Capernaum en una barca, pero Jesús no se les unió. Ellos se fueron remando en la barca para después tomar un buen descanso luego de alimentar a más de 5000 con mucho esfuerzo. Pero los fuertes vientos soplaron en contra de ellos y el mar se levantaba. Ellos estaban en gran peligro en el medio del mar, durante la media noche y sin Jesús con ellos. Jesús el buen pastor llegó caminando sobre las aguas, no para asustarlos sino para cuidarlos. Pero los discípulos tuvieron miedo y no se daban cuenta del amor cuidadoso de Jesús, como el de una madre. Jesús los confortó diciéndoles: “Yo soy; no temáis” Luego, la barca pudo alcanzar rápidamente su destino. ¡Alabado sea Jesús!

Creer en Jesús es la obra de Dios (22-29)

La gente buscó a Jesús desesperadamente, lo persiguieron hasta que lo encontraron. ¡Su gozo era grande! Pero Jesús vio que ellos lo buscaban solo por los beneficios que él provee. Él dijo: “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece.” Cuando ellos le preguntaron qué debían hacer para poner en práctica las obras de Dios, Jesús respondió: “Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.”

Señor, gracias por estar ahí cuando estoy en la situación más difícil. Ayúdame a buscarte primero y creer en ti más que en los beneficios que das.

Una palabra: ¡Busca a Jesús y cree en él!

 

CINCO PANES Y DOS PECES

Juan 6:1-15

“Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos?” (9)

¿De dónde compraremos pan? (1-6)

Las sanaciones de Jesús trajeron una gran multitud a él. El buen pastor Jesús tuvo un corazón compasivo por ellos. Él estaba dispuesto y listo para alimentarlos de la nada. Sin embargo, él probó a Felipe, diciéndole: “¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?” Jesús quería entrenar al inteligente de Felipe para que tuviera una fe práctica en Jesús para alimentar a muchos, teniendo un corazón pastoral el suyo.

¡Aquí está un muchacho! (7-15)

Felipe era muy listo, pero falló la prueba de Jesús con una mentalidad negativa. Él no conocía ni tenía el corazón pastoral de Jesús. Él no tenía fe en Jesús que puede alimentar a 5000 personas de la nada. Andrés era diferente. Él entendió el corazón pastoral de Jesús. Él tenía fe en su poder. Él quería colaborar con cualquier pequeña cosa que tuviese. Jesús aceptó sus 5 panes y 2 peces. Él los usó para alimentar a 5000 personas con 12 cestas llenas con lo que sobró. Cuando la multitud quiso proclamarlo rey, Jesús los dejó.

Señor, ¡quieres alimentar a todas las personas del mundo! Aquí estoy, un siervo pequeño, con no mucho talento y un poquito de conocimiento bíblico. Úsame para alimentar a muchos.

Una palabra: ¡Encuentra tus 5 panes y 2 peces y dáselos a Jesús para alimentar a muchos!

NO TENÉIS AMOR DE DIOS

Juan 5:31-47

“Más yo os conozco, que no tenéis amor de Dios en vosotros.” (42)

Testimonios acerca de Jesús (31-40)

Juan el Bautista testificó que Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. La obra de Jesús testificó, por sí misma, que él vino de Dios y que es Dios. ¿Quién puede cambiar el agua en vino y levantar a los muertos? Dios Padre mismo dio testimonio de Jesús por revelación y dándole su poder. Todas las escrituras testificaron acerca de Jesús como el siervo que habría de sufrir y cuyo cuerpo no vio corrupción, sino que fue exaltado. Es una tragedia no creer en Jesús, ¡de quien Dios, la Biblia, su obra y Juan testificaron!

No tenéis amor de Dios (41-47)

¿Por qué existe esta trágica incredulidad? Es porque quienes la sufren no tienen amor de Dios. Ellos aman el reconocimiento de los hombres. Ellos buscan la gloria, no de Dios, sino de otros. Ellos colocan sus esperanzas en la ley de Moisés, pero Moisés dio testimonio de Jesús. ¡Qué ironía es no ir a Jesús!

Señor, perdóname por no amarte y buscar tu gloria sino buscar la gloria y el honor de los hombres.

Una palabra: ¡Ama a Dios, busca su gloria y cree en Jesús!

EL QUE OYE, ¡VIVIRÁ!

Juan 5:16-30

“De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán.” (25)

Mi Padre hasta ahora trabaja, así que yo también trabajo (16-17)

Los judíos estaban persiguiendo a Jesús por el reporte del hombre paralitico. Sin embargo, Jesús más adelante dijo con valor: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.” Por esto, los judíos intentaron matarlo no solo porque quebrantó el día de reposo sino porque se hizo igual a Dios. Jesús no tenía temor a la muerte por decir la verdad. Dios se mantiene trabajando para restaurar el paraíso perdido por medio de su Hijo. Nosotros también debemos trabajar duro con la actitud de Jesús hacia las personas que puedan no aceptar nuestra palabra, así como los judíos no aceptaron las palabras de Jesús.

El que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna (18-30)

Aquí vemos la importancia de escuchar la palabra de Jesús. Así, si los muertos oyen la palabra de Jesús, ¡vivirán! Ellos no serán juzgados, sino que pasarán de muerte a vida. Porque lo que Jesús dice y hace es exactamente lo que Dios dice y hace. ¡Jesús es Dios! Todo aquel que no honra a Jesús, no honra a Dios. El tiempo vendrá pronto para que todos salgan de sus sepulcros – aquellos que han hecho lo que está bien resucitarán para vivir, y aquellos que han hecho lo malo resucitarán para ser condenados por Jesús, el Juez.

Señor, tú eres el verdadero Hijo de Dios. Aquellos que han escuchado tu palabra vivirán ahora y para siempre.

Una palabra: ¡Escucha la palabra de Jesús y vivirás!

LEVÁNTATE, TOMA TU LECHO, Y ANDA

Juan 5:1-15

“Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda.” (8)

¿Quieres ser sano? (1-9a)

Las personas enfermas alrededor del estanque de Betesda son una verdadera dicotomía. Por una parte, todos están enfermos con el pecado, con diversas clases de síntomas. Pero también, todos quieren ser sanos. Sin embargo, ellos están cegados y piensan que deben ir por delante de otros. ¿Habrá alguna otra manera distinta a la supervivencia del más fuerte? ¡Si! Jesús encontró al que estaba peor entre ellos, alguien inválido por 38 años. Jesús quería, con mucho amor, sanarlo. Pero el paralítico se quejó de aquellos que no lo ayudaban. Él también estaba celoso de aquellos que lo aventajaban. Él era un paralítico espiritual también. Jesús lo desafió con una frase: “¡Levántate, toma tu lecho, y anda!” Cuan obedeció, ¡el paralítico fue sanado! Ahora él podía caminar y trabajar libremente, glorificando a Dios. Jesús vino a salvarnos, a las personas enfermas crónicamente como ese inválido.

No peques más (9b-15)

A los fariseos no les importó para nada la sanación de ese paralítico. Ellos solo querían acusarlo de haber quebrantado el día de reposo. El hombre tuvo miedo y culpó al que lo había sanado. Más tarde, Jesús lo encontró y le advirtió: “¡No peques más!” Pero el hombre traicionó a Jesús reportando lo sucedido a los fariseos. Él se convirtió en un pecador peor al no escuchar la advertencia de Jesús, aun cuando su cuerpo había sido sanado.

Señor, gracias por alcanzarme, el peor pecador y hacerme caminar por todo el mundo glorificando tu nombre. Ayúdame a no pecar más.

Una palabra: ¡Obedece a Jesús y camina!