SOLO USTED ES DIOS

Isaías 37:1-38

“Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste los cielos y la tierra” (16).

Ezequías oró al Señor (1-20)

A pesar de ser impotente ante un comandante, Ezequías era un hombre de fe. Él manda informar a Isaías sobre la burla contra el Dios viviente. Isaías le dijo que no tuviera miedo. Queriendo pasar a Cus, Senaquerib envió una carta en la que comparó a Dios con los ídolos. Este fue un error fatal. Ezequías llevó la carta al templo y oró al Señor. Él sabía quién era Dios: el Señor Todopoderoso, cuyo trono simboliza un asiento de misericordia (Ex 25:22 Versión Estándar Inglesa o ESV, por sus siglas en inglés). Ningún trono está por encima de ese trono y ningún poder es mayor. ¡La oración es un arma poderosa! En Jesús, nosotros también podemos acercarnos a este trono (Heb 4:16).

“Acerca de lo que me rogaste…” (21-38)

Isaías dio la respuesta clara del Señor: una reprimenda y el juicio sobre Senaquerib, quien ridiculizaba al Dios viviente. El Señor defendió a su pueblo enviando un ángel para aplastar al ejército de Asiria y asesinando a su rey por medio de un parricidio. El Señor responde a la oración y defiende su nombre.

Padre, ciertamente Usted es el único Dios verdadero. Ayúdeme a llevarle todo en oración.

Una palabra: Santificado sea el nombre del Señor.

“CIERTAMENTE JEHOVÁ NOS LIBRARÁ”

Isaías 36.1-22

“Ni os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo: Ciertamente Jehová nos librará; no será entregada esta ciudad en manos del rey de Asiria. (15)

“¿En quién confías? (1-10)

Isaías puso esta sección de narrativa (36-39) como un puente entre las profecías sobre la invasión asiria y las profecías sobre la cautividad en Babilonia. La liberación de Dios sobre Jerusalén da esperanza para la gente de ambos tiempos, y es un anuncio de la última victoria de Jesús. Asiria ya había conquistado a Israel del Norte, y todas las ciudades de Judá, y ahora estaba sitiando a Jerusalén. Las palabras del Rabsaces tenían la intención de agitar a Ezequías para que se rindiera y se sometiera a Senaquerib, quien quería una victoria rápida. Egipto no podría salvarles. Asiria era el instrumento de Dios. ¿En quién podría depender Ezequías?

¿Cómo podría Jehová librar a Jerusalén? (11-22)

Ezequías no se agitó, sino que dijo a su pueblo: “Ciertamente Jehová nos librará, no será entregada esta ciudad en manos del rey de Asiria.” Así que el Rabsaces desafió a la gente de la ciudad, sembrando miedo y duda, tratando de levantar una rebelión contra su rey y blasfemando contra Dios. Así es como trabaja Satanás. Pero el pueblo de Dios no le escuchó, sino que confió en su rey y Dios.

Padre, ayúdeme a confiar en usted y no escuchar la voz de Satanás que siembra miedo y duda.

Una palabra: Confía en Dios.

PARA QUE CAMINEN LOS REDIMIDOS

Isaías 35:1-10

“Para que caminen los redimidos. Y los redimidos de Jehová volverán.” (9b-10a)

Vuestro Dios viene y os salvará (1-4)

El juicio de Dios sobre todas las naciones (Isa. 34) no duraría para siempre. Por el contrario, la gloria sería restaurada, la gloria de Jehová y su hermosura. Isaías le dice a su pueblo y a nosotros que nos esforcemos y tengamos esperanza porque “vuestro Dios viene… y os salvará.” Él los liberó de Asiria (Isa. 37). Él ha venido a nosotros en Jesucristo nuestro Señor. Pongamos nuestra esperanza en él.

El gozo perpetuo de los redimidos (5-10)

Los versículos 5 al 7 describen la obra dadora de vida de Jehová cuando él venga, sanando cuerpo y alma. Esta profecía fue cumplida en Jesús (Mt. 11:5-6; Jn. 7:38-39). Dios hizo el Camino de Santidad para aquellos que redime. La cruz de Jesús abatió el poder de Satanás. Este camino está ahora abierto para todos aquellos que regresan a Dios, arrepentidos de su idolatría y sus pecados. Aquellos que toman ese camino experimentan el gozo perpetuo, la alegría, la paz y la liberación en el camino a Sion, el reino celestial de Dios.

Padre, gracias por redimirme en la sangre de Jesús. Ayúdame a regresar a ti con alegría.

Una palabra: Sigue el Camino de Santidad.

TRABAJAD POR LA COMIDA QUE PERMANECE PARA VIDA ETERNA

Juan 6:16-29

“Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.” (27)

Yo soy; no temáis. (16-21)

Los discípulos se fueron de Capernaum en una barca, pero Jesús no se les unió. Ellos se fueron remando en la barca para después tomar un buen descanso luego de alimentar a más de 5000 con mucho esfuerzo. Pero los fuertes vientos soplaron en contra de ellos y el mar se levantaba. Ellos estaban en gran peligro en el medio del mar, durante la media noche y sin Jesús con ellos. Jesús el buen pastor llegó caminando sobre las aguas, no para asustarlos sino para cuidarlos. Pero los discípulos tuvieron miedo y no se daban cuenta del amor cuidadoso de Jesús, como el de una madre. Jesús los confortó diciéndoles: “Yo soy; no temáis” Luego, la barca pudo alcanzar rápidamente su destino. ¡Alabado sea Jesús!

Creer en Jesús es la obra de Dios (22-29)

La gente buscó a Jesús desesperadamente, lo persiguieron hasta que lo encontraron. ¡Su gozo era grande! Pero Jesús vio que ellos lo buscaban solo por los beneficios que él provee. Él dijo: “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece.” Cuando ellos le preguntaron qué debían hacer para poner en práctica las obras de Dios, Jesús respondió: “Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.”

Señor, gracias por estar ahí cuando estoy en la situación más difícil. Ayúdame a buscarte primero y creer en ti más que en los beneficios que das.

Una palabra: ¡Busca a Jesús y cree en él!

 

CINCO PANES Y DOS PECES

Juan 6:1-15

“Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos?” (9)

¿De dónde compraremos pan? (1-6)

Las sanaciones de Jesús trajeron una gran multitud a él. El buen pastor Jesús tuvo un corazón compasivo por ellos. Él estaba dispuesto y listo para alimentarlos de la nada. Sin embargo, él probó a Felipe, diciéndole: “¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?” Jesús quería entrenar al inteligente de Felipe para que tuviera una fe práctica en Jesús para alimentar a muchos, teniendo un corazón pastoral el suyo.

¡Aquí está un muchacho! (7-15)

Felipe era muy listo, pero falló la prueba de Jesús con una mentalidad negativa. Él no conocía ni tenía el corazón pastoral de Jesús. Él no tenía fe en Jesús que puede alimentar a 5000 personas de la nada. Andrés era diferente. Él entendió el corazón pastoral de Jesús. Él tenía fe en su poder. Él quería colaborar con cualquier pequeña cosa que tuviese. Jesús aceptó sus 5 panes y 2 peces. Él los usó para alimentar a 5000 personas con 12 cestas llenas con lo que sobró. Cuando la multitud quiso proclamarlo rey, Jesús los dejó.

Señor, ¡quieres alimentar a todas las personas del mundo! Aquí estoy, un siervo pequeño, con no mucho talento y un poquito de conocimiento bíblico. Úsame para alimentar a muchos.

Una palabra: ¡Encuentra tus 5 panes y 2 peces y dáselos a Jesús para alimentar a muchos!