Job 38:1-30

Versículo clave: 38:2, 3
Yo te preguntaré, y tú me contestarás (1-20)

Dios hace a Job una pregunta aguda: “¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?” Nadie estaba ahí cuando Dios creó los cielos y la tierra y puso sus fundamentos. Pero todas las estrellas del alba alababan y se regocijaban todos los hijos de Dios. Estos versículos declaran la soberanía de Dios sobre la tierra y el mar, la luz y la oscuridad, sobre la nieve y la lluvia, sobre las constelaciones y las nubes y el trueno. La creación de Dios del ambiente del mundo en que vivimos es demasiado maravillosa como para poder imaginarla.
¡Tú lo sabes! Pues entonces ya habías nacido (21-30)

Las palabras que Dios habla a Job no pretendían ser sardónicas ni eran para burlarse de él, sino para recordarle quién está a cargo de todas las asombrosas maravillas que ocurren arriba en los cielos y abajo en la tierra. Nadie había nacido cuando Dios puso a la tierra en órbita y estableció las leyes de la naturaleza. Cuando recordamos todas las maravillas de Dios, nuestros corazones deben inclinarse a venerarle aún más y a adorar y honrarle. No debemos cuestionar los planes de Dios, sino confiar en él así como confiamos en que él hace brillar el sol y que nos envía la lluvia.

Oración: Señor, le alabo por la maravilla, la hermosura y el poder de su creación. Enséñeme sus caminos.

Una palabra: Adora al Creador Dios.