1 Tesalonicenses 2:1-12
Versículo clave: 2:4
El apóstol Pablo predicó el evangelio en Tesalónica por el poder de Dios (Hechos 17:1-9), venciendo las dificultades en Filipo. (Hechos 16) El amaba a las almas de Tesalónica y arriesgó su propia vida para predicar el evangelio (8), pero, los que le tenían envidia dijeron que el motivo de predicación de Pablo venía de la astucia y del engaño. Ellos, también, dijeron que Pablo estaba buscando vana gloria con avaricia. Podemos ser mal entendidos cuando predicamos el evangelio. Pero, Pablo declaró en el versículo 4 que Dios lo estableció como un obrero del evangelio. Cuando dice que “fue aprobado por Dios para que se le confiase el evangelio”, quiere decir que Dios lo examinó y estableció. Como se obtiene un gramo de oro puro de una tonelada de rocas en un horno, Dios lo entrenó por medio de la disciplina del horno y lo estableció como predicador del evangelio. Pablo tenía clara convicción sobre su identidad y el llamamiento que recibió. El jamás buscó la gloria humana. Predicaba delante de Dios quien conoce el corazón del hombre y lo hacía solamente con un motivo puro de querer agradar a Dios. A pesar de cualquier oprobio y sufrimiento, Pablo dependía de Dios y predicaba el evangelio arriesgando su vida. ¿Tiene usted la convicción de que Dios lo aprobó para que se le confiase el evangelio?
¿Con qué actitud trató Pablo a los creyentes? El no insistió con la autoridad de ser pionero y el apóstol. Más bien, se hizo tan manso como una nodriza que cuida sus propios hijos con ternura. Además, Pablo predicaba el evangelio trabajando de día y noche para no ser una carga de los cristianos. Pablo mostró un ejemplo a los creyentes de cómo se puede vivir santo y sin mancha. Después de darles un ejemplo de vida, Pablo les exhortó a los creyentes que el propósito de Dios en llamarlos fue que anduvieran como es digno de Dios que los llamó a su reino y gloria (12).
Aplicación: ¿Se les confió el evangelio?
Una palabra: El que fue aprobado por Dios.
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