Lucas 3:1-20
Versículo Clave: 3:3
En aquellos días, Tiberio Cesar gobernaba todo el territorio conquistado por Roma. Poncio Pilato gobernaba la provincial de Judea, Herodes, Felipe y Lisanias eran tetrarcas en Galilea, Iturea, Traconite y en Abilene. El sumo sacerdocio lo ejercían Anás y Caifás. En aquel entonces, la palabra de Dios llegó a Juan hijo de Zacarías en el desierto. Juan recorría toda la región del Jordán predicando el bautismo de arrepentimiento. El predicó el mensaje del arrepentimiento claramente y bautizó a los que se arrepintieron. Por qué les insistió que se arrepintieran? Cuando alguien se arrepiente de sus pecados y cree en Jesucristo, recibe el perdón del pecado y la salvación. Aunque parezca que la gente no tiene problemas, sufren seriamente por su pecado.
El ministerio de Juan cumplió la escritura de Isaías. Juan era precursor para preparar el camino del Mesías, siendo voz del que clama en el desierto. El hace sendas derechas, rellena toda montaña y colina y endereza los caminos torcidos. Así que si el pueblo se arrepiente y prepara su Corazón, Jesús quien es el Rey, viene a él.
Juan regañó furiosamente a los fariseos y saduceos diciéndoles “generación de víboras” (Mt. 3:7) El desafió a los recaudadores de impuestos y soldados para que produjeran frutos que demostraran su arrepentimiento. Se expandió la fama de Juan por el movimiento de despertar espiritual. La gente estaba a la expectativa y todos se preguntaban si acaso Juan seria Cristo. Pero Juan cambió la atención del pueblo hacia Jesús. En vez de enorgullecerse, él se bajo a sí mismo con humildad.
Pregunta: ¿Estás sufriendo por el pecado?
Una palabra: Arrepiéntete
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