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NO SÓLO DE PAN VIVE EL HOMBRE

Lucas 4:1-13
Versículo Clave: 4:4

Jesús fue llevado por el Espíritu después de volver del Jordán y fue tentado por el Diablo durante 40 días en el desierto. Jesús no comió nada durante esos días, tuvo mucha hambre. En situaciones extremas entre la vida y la muerte, el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan (v.3). Si Jesús hubiese convertido esa piedra en pan, el pueblo pensaría que Jesús vino para resolver su problema de comida. Ellos buscarían a Jesús para llenar su estomago, no su espíritu; buscarían a Jesús cuando tuviesen hambre, pero se apartarían de Jesús cuando su barriga estuviese llena. Jesús no vino a esta tierra, para resolver nuestro problema económico, sino espiritual.

Jesús rechazó la tentación de diablo respondiéndole: “Escrito está, no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios. Él se enfocó en la misión, confiando en Dios proveedor. Hoy en día las personas piensan que si tienen suficiente dinero, entonces pueden vivir felices. Pero la felicidad de la vida no proviene de lo material, sino de Dios. Cuando se enfrenta a la dificultad económica, Satanás nos tienta a poner como prioridad el ganar dinero, no buscando a Dios primeramente. Debemos ir al camino de la misión sin vacilar, confiando en Dios como Jesús. Debemos arrepentirnos de la avaricia por lo material; poner nuestra prioridad en Dios.

El diablo le mostró en un momento todos los reinos de la tierra y tentó a Jesús: A ti te daré toda potestad y la gloria de ellos, si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. Pero Jesús rechazó la propuesta del diablo con una palabra: “Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo servirás”. El diablo lo llevó luego a Jerusalén e hizo que se pusiera de pie en la parte más alta del templo y le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, tírate de aquí”. El diablo citó las palabras de la escritura muy hábilmente, y lo invitó a hacer una prueba para llamar la atención, en vez de buscar el amor de Dios. Pero Jesús derrotó la tentación de Satanás diciéndole: “No tentaras al Señor tu Dios”.

Pregunta: ¿Puedes ser tentado por lo material?

Una palabra: No solo de pan vivirás.