Levítico 26:14-33
Versículo clave: 26:18
Dios dice enfáticamente que si los israelitas no oyeren ni obedecieren los mandamientos suyos, él los castigaría. ¿Qué tipo de castigo recibe el pueblo de Dios cuando no deleita en la palabra de Dios y lo considera ligeramente desobedeciéndolo? El pueblo de Dios sufrirá cada tipo de enfermedades, será enceguecido, y se enfermará. Lo que sembró va a ser inútil y los frutos van a ser comidos por los enemigos. Ellos van a perder en todas las batallas y serán gobernados por los enemigos y aunque nadie los persiga vivirán como fugitivos. Aquel momento, el pueblo israelí debe arrepentirse y volver a Dios. Aunque esté en la situación mencionada y no volviese a Dios, Dios intensificará su castigo como 7 veces más. Dios hará que el cielo fuese como el hierro y la tierra como bronce y ni una gotita de la lluvia caerá. Como consecuencia, ni un granito del fruto cosechará. Los hijos serán heridos por los animales silvestres y los animales domésticos perecerán y la demanda se disminuirá. Así de esta manera, la tierra y la calle serán desoladas donde la gente ni los animales andan.
Si ellos sufriesen todas estas pérdidas y no volviesen a Dios resistiéndolo, Él intensificará otros siete veces más del castigo. Consecutivamente, cruel pestilencia y hambruna vendrán y los israelitas llegarían a comer aún a sus propios hijos. Aun el santuario que representa la presencia de Dios será desolado. Finalmente, Dios esparcirá a los israelitas entre todas las naciones. Dios castiga al pueblo que no oye hasta que ellos arrepintiesen. La razón por la cual el castiga con ira consiste en el amor profundo de Dios hacia el pueblo rebelde para que puedan volverse a Dios.
Aplicación: ¿Qué ocurre cuando uno desprecia la palabra de Dios?
Una palabra: ¡Oiga la palabra de Dios!
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