Marcos 15:16-32
Versículo clave: 15:30,31
Los soldados llevaron a Jesús al interior del palacio(es decir, al pretorio) y reunieron a toda la tropa. Le pusieron un manto de color purpura, luego le colocaron una corona tejida de espinas. Y se burlaron de Jesús diciéndole “Salve, Rey de los judíos.” Lo golpeaban en la cabeza con una caña y le escupían, doblando las rodillas le rendían homenaje. Después de burlarse de él, le quitaron el manto y le pusieron su propia ropa. Por fin lo sacaron para crucificarlo.
Y obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene. Aunque el cargó la cruz a fuerzas, después por causa de esto, él y toda su familia fueron salvos y recibieron gran gracia y fue utilizado como el siervo del evangelio en la iglesia primitiva. (Ro.16:13)
Los soldados condujeron a Jesús al lugar llamado Gólgota y lo crucificaron. Los que pasaban meneaban la cabeza y blasfemaban contra él. “¡Eh, tú que destruyes el templo y en tres días lo reconstruyes – decían – baja de la cruz y sálvate a ti mismo!” De la misma manera se burlaban de él los sacerdotes junto con los escribas. Jesús podría haberse salvado a sí mismo, y bajar de la cruz. Pero para salvarnos, Jesús no se salvo a sí mismo. Satanás nos tienta a salvarnos a nosotros mismos y bajarnos de la cruz. Sin embargo no lo hacemos, sino llevamos la cruz para salvar la vida de las ovejas.
Pregunta: ¿Escucha la voz de salvarse a sí mismo?
Una palabra: Acabar en la cruz