LA OFRENDA POR EL PECADO

Levítico 4:1-35

“…así hará el sacerdote expiación por él, y será perdonado.” (31b)

Primero, los pecados que los sacerdotes y la comunidad hayan cometido por error (1-21). La ofrenda por el pecado (o la expiación) no era voluntaria (opcional) sino que era obligatoria. Era por pecados por equivocación, cuando uno se da cuenta de que ha pecado contra los mandamientos de Dios. Dios es santo. El pecado es pecado aun cuando no nos percatamos de ello. El pecado de los sacerdotes o la comunidad requerían un buey más costoso. La sangre de un becerro sin defecto jugaba un papel muy importante en la expiación del pecado. También, el becerro debía ser ofrecido afuera del campamento. Jesús, aunque no tenía pecado, se volvió nuestra ofrenda por nuestro pecado (2Co. 5:21). Él mismo cargó nuestros pecados y desgracias cuando fue crucificado afuera de Jerusalén (He. 13:2-13; 1P. 2:24).

Segundo, los pecados que los líderes y las personas comunes hayan cometido por error (22-35). Un macho cabrío sin defecto debía de sacrificarse por un líder o una persona común que haya pecado por equivocación y luego se haya dado cuenta de ello. Estas ofrendas por el pecado eran ofrecidas por el sacerdote en la tienda de reunión. Esta era la manera en la que Dios santo requería de las personas para que fueran perdonadas.

Oración: Señor, mis pecados ciertamente son muchas y más grandes de lo que yo pienso que son, tanto las intencionales como las no intencionales. Sálveme de todos mis pecados por medio de la sangre preciosa de Jesús. Permita que mi vida pueda traer agradecimiento y alabanza a mi Salvador Jesús.

Una palabra: Él que no conocía el pecado, se hizo pecador por nosotros.

LAS OFRENDAS DE PAZ

Levítico 3:1-17

“Estatuto perpetuo será por vuestras edades, dondequiera que habitéis, que ninguna grosura ni ninguna sangre comeréis.” (17)

Primero, una ofrenda de paz o de comunión (1-15). La ofrenda de paz también es llamada la ofrenda de comunión. Era voluntaria. Podía de ser de ganado vacuno, ovejas, corderos o cabras, macho o hembra, pero debían de ser sin defecto. El sacerdote rociaría la sangre alrededor del altar. Este era la ofrenda de la que quien ofrecía podía comer parte de ella como comida de comunión. Los cristianos recordamos el cuerpo y la sangre de Jesús (la comunión) que reconcilia entre nosotros y Dios, dándonos la paz con Dios (Col. 1:20; Ro. 5:1). Jesús es nuestra paz (Ef. 2:14).

Segundo, ninguna grosura ni ninguna sangre comeréis (16-17). La grosura era la mejor parte. Ésta pertenecía al Señor. La sangre representaba la vida y no debía de ser comida.

Oración: Señor, gracias por reconciliarme en comunión con usted a través de Cristo. Usted merece el mejor amor y adoración, mi corazón y mi vida. Tome mi vida y permítame ser consagrado a usted.

Una palabra: La paz con Dios a través de Jesucristo.

LA OFRENDA DE GRANO

Levítico 2:1-16

“Y traerás a Jehová la ofrenda que se hará de estas cosas, y la presentarás al sacerdote, el cual la llevará al altar.” (8)

Primero, la ofrenda de alimentos (1-10). La ofrenda de grano era una ofrenda voluntaria de gracias y de devoción a Dios. Era sin sangre, pero había que quemarlo. Éste incluía flor de haría, aceite e incienso. Era cocinado  en horno, sartén o cazuela y tenía sabor como a la costra de un pay. Era una ofrenda de olor agradable al Señor. El sacerdote hacía arder una parte en memoria del Señor. El resto era para los sacerdotes.

Segundo, sin levadura y sazonada con sal (11-16). Las ofrendas no debían contener levadura ni miel. Esto era en memoria de su salida de Egipto. La sal era requerida en todas las ofrendas, en memoria del pacto con Dios. Los cristianos debemos recordar a Jesucristo y nuestro nuevo pacto en su sangre. Todas estas ofrendas costaban tiempo, dinero y esfuerzo para hacerlas conforme a lo prescito, y se debían de entregar al sacerdote del Señor. ¿Entregamos nuestras ofrendas invirtiendo tiempo, dinero y esfuerzo? A Jesús le costó todo.

Oración: Señor Jesús, usted no solamente entregó de su tiempo y sus posesiones terrenales, sino que dio su vida y aun su reino, para dar el ejemplo de la alabanza verdadera. Permita que yo pueda tener un corazón como el de usted.

Una palabra: Trae tus ofrendas al Señor.

EL HOLOCAUSTO

Levítico 1:1-17

“holocausto es, ofrenda encendida de olor grato para Jehová.” (9b, 13b, 17b)

Primero, una ofrenda sin mancha (1-13). Los capítulos 1 al 5 dicen detalladamente sobre las 5 principales ofrendas prescritas por el Señor para Israel. Dios le dijo a Moisés, quien le dijo a su pueblo sobre los requerimientos de Dios. El holocausto debía de ser voluntario y representaba la devoción, compromiso y completa sumisión a Dios. Debía de ser un macho sin mancha. De forma similar, Cristo era sin pecado. Poner las manos sobre su cabeza identificaba al pecador con el sacrificio de expiación, éste moría en su lugar. Jesús murió por nosotros. El holocausto era ofrecido totalmente a Dios. Jesús se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios el Padre por nuestros pecados de una vez y para siempre (He. 7:27; 9:14).

Segundo, un aroma grato al Señor (14-17). Si uno no podía pagar un buey u oveja o macho cabrío, podía ofrendar un palomo o una tórtola. Todos estos eran de olor grato al Señor. Todas estas ofrendas indicaban que ir ante Dios santo no era un asunto casual, aun para el pueblo del pacto de Dios. ¿Tememos lo suficiente ante Dios santo?

Oración: Señor, usted es santo y yo soy pecador. Gracias por proveer a Cristo, mi sacrificio perfecto y sin mancha, para que pueda ir delante de usted.

Una palabra: Un sacrificio agradable y aceptable.