GLORIFICA A DIOS CON CÁNTICO DE AGRADECIMIENTO

Salmos 69:1-36

“Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, Lo exaltaré con alabanza.” (30)

Primero, sálvame, oh Dios (1-18). A veces sufrimos por nuestros pecados (5), a veces sufrimos por la injusticia (4); a veces sufrimos porque somos el pueblo de Dios (7). Jesús sufrió porque amó a Dios y amó a la humanidad (9). David ora que su sufrimiento no desanime al pueblo de Dios (6). Él mismo no dudó del amor Dios; él pide por la fuerza de Dios ysu ayuda. Sufrir por causa de Jesús nos ayuda a conocerle mejor.

Segundo, cuando los siervos de Dios son rechazados (19-29). David experimentó el rechazo; Jesús fue burlado y rechazado por su propio pueblo. Cuando el amor de Dios es recahzado, éste se torna en ira. Jesús experimentó el versículo 21, y Pablo hizo referencia a los versículos 22-23 (Ro. 11:9, 10 para advertir a los judíos que rechazaron al Mesías de Dios.

Tercero, alabaré a Dios (30-36). El corazón amargado no puede permanecer amargado cuando uno levanta alabanzas a Dios.

Señor, enséñeme a agradecerle en cualquier circunstancia.

Una palabra: Glorifica a Dios con cántico de agradecimiento.

EL TRIUNFO DE NUESTRO DIOS

Salmos 68:1-35

“Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos, Y huyan de su presencia los que le aborrecen.” (1)

Primero, Dios triunfa y bendice (1-10). Cada vez que los Israelitas levantaban sus tiendas e iban en su viaje del Monte Sinaí a la tierra prometida, Moisés repetía la oración del versículo 1. Dios destruye sus enemigos pero cuida con amor a los suyos. Él es padre para los huérfanos; Él hace habitar en familia a los desamparados; Él da prosperidad a los cautivos. Pero a los rebeldes viven en el desierto de sus propios pecados.

Segundo, Dios triunfa a través de su palabra (11-14). Dios triunfa a través de su palabra. Él anuncia su palabra; grande es la multitud de los que la proclaman. Sus enemigos la oyen y huyen. Él da victoria a su pueblo, aun cuando duermen en el campo.

Tercero, el camino triunfal de Dios (15-35). Las majestuosas montañas de Basán miran con envidia al Monte de Sión, donde mora el Señor. Estos versículos miran a Jesús quien se levantó de entre los muertos para ascender al cielo para salvarnos de nuestro enemigo Satanás (18; Efe. 4:8). Nuestro Salvador carga diariamente nuestros pesares (19). Él vence a todos los enemigos de Dios. Su victorioso camino agita los corazones.

Señor, venga y more en mí para que me de la Victoria en vida y en muerte.

Una palabra: Nuestro Dios da victoria.

LA SALVACIÓN ENTRE LAS NACIONES

Salmos 67:1-7

“Para que sea conocido en la tierra tu camino, En todas las naciones tu salvación.” (2)

Primero, un canal de bendiciones (1-2). Dios bendice a su pueblo para que Él sea glorificado. Él quiere que sus bendiciones fluyan a través de su pueblo hacia todas las naciones. Nosotros buscamos sus bendiciones para que sus caminos puedan ser conocidos en toda la tierra y su salvación entre todas las naciones. Usar las bendiciones de Dios egoístamente es una invitación a perderlas.

Segundo, la justicia y la equidad del dominio de Dios (3-4). Cuando Dios reina a una nación, su pueblo es realmente bendecido. Hay cánticos de gozo porque Él reina a su pueblo con justicia. Dios guía a las naciones de la tierra por caminos de paz y de equidad. Que Él venga rápidamente para establecer su justo domino.

Tercero, la tierra dará su fruto (5-7). Cuando toda la gente alabe y glorifique a Dios, Él bendecirá la tierra con frutos y siega abundante. Cuando los incrédulos de este mundo ven la bendición de Dios sobre su pueblo, van a temer a Dios y van a regresar a Él.

Señor, bendíganos para que podamos ser bendición. Permita que sus caminos sean conocidos en la tierra y su salvación llegue a todas las naciones.

Una palabra: Que todas las naciones teman a Dios.

CIERTAMENTE ME ESCUCHÓ DIOS

Salmos 66:1-20

“Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado. Mas ciertamente me escuchó Dios; Atendió a la voz de mi súplica.” (18, 19)

Primero, ¡cuán asombrosas son tus obras! (1-12). Dios Todopoderoso ha hecho grandes y asombrosas obras. ¡Alabado sea su gran nombre! Sus enemigos se someten a Él. Toda la tierra se inclina ante Él. Aun así, Él hace grandes cosas por su pueblo. Él dividió Mar ojo y el pueblo salió de su cautiverio por tierra seca. Él entrenó a su pueblo con fuego para refinar su fe hasta que fuera más precioso que la plata. La fe refinada y purificada es necesaria para recibir las bendiciones de Dios. Vamos a alabar y agradecer a Dios por su entrenamiento.

Segundo, contaré lo que ha hecho a mi alma (13-20). El poderoso Dios, Señor de la naturaleza y la historia, escucha y responde a las oraciones. Pero hay condiciones: debo guardar las promesas que he hecho cuando estuve en problemas; no debo desear el pecado en mi corazón. Alabado sea Dios quien no ha rechazado mi oración o ha alejado su amor de mí.

Señor, ayúdeme a orar. Limpie mi corazón del deseo pecaminoso escondido. Ayúdeme a guardar mis promesas con usted. Lléneme de agradecimiento.

Una palabra: Dios responde a la oración.

LA ESPERANZA DE TODOS LOS TÉRMINOS DE LA TIERRA

Salmos 65:1-13

“Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia, Oh Dios de nuestra salvación, Esperanza de todos los términos de la tierra, Y de los más remotos confines del mar.” (5)

Primero, Dios perdona nuestros pecados (1-4). La vida de los hombres está vacía porque sus pecados les apartan de Dios, la fuente de la vida. Nosotros somos débiles para resolver nuestros problemas de pecado o el de otros. Pero Dios escucha nuestras oraciones. Él nos invita a todos a ir a Él. Cuando vamos a él, abrumados por los pecados, Dios nos perdona y quita la carga de la culpabilidad. Dios mismo expió nuestros pecados (Jn. 1:29). Él invita a los pecadores perdonados a ir y morar con Él. Esta es la más grande bendición de la vida.

Segundo, Las maravillas de Dios (5-13). El Creador Dios formó las montañas. Él calma el estruendo de los mares y el alboroto de las naciones, pues Él es el Rey Soberano de toda la creación. Él cuida de la tierra y el agua y enriquece la tierra con lluvia. Él hace a los hombres y las naciones ser fructíferos y gozosos. Ciertamente todos los términos de la tierra tienen esperanza en Dios, nuestro Salvador y Sustentador.

Señor, mi Creador y Salvador, gracias por escogerme y traerme cerca de usted para perdonar mis pecados y darme esperanza. Usted es mi esperanza y la esperanza de toda la tierra.

Una palabra: Dios es la esperanza de toda la tierra.