Y VIVAS

Deuteronomio 4:1-14

“Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres os da.” (1)

Y vivas (1-8). La nación de Israel estaba a punto de cruzar el Jordán para pelear contra muchas naciones. ¿Qué necesitaban ellos en este tiempo? Este fue el tiempo en que Moisés repitió la Ley al pueblo. Ellos necesitaban la palabra de Dios más que cualquier cosa. El pueblo unido antes de Moisés no era el mismo que aquel que había recibido la palabra 40 años antes. Moisés ahora les enseñaría la palabra, de manera que ellos vivieran y tomaran posesión de las promesas de Dios. La palabra de Dios es vida.

Recuerda y no olvides (9-14). Tener la palabra de Dios es esencial. Recordar y no olvidar la palabra de Dios, obedeciéndola y no dejándola que desaparezca de nuestros corazones, es como conocemos a nuestro Dios y experimentamos su gloria. Esto no es tan diferente a lo que el pueblo de Israel experimentó en el monte ardiente donde Dios les dio su palabra por medio de su siervo Moisés. Los israelitas seguramente poseerían la tierra donde ellos estaban a punto de entrar. Pero la tierra no es la vida; solo tendremos vida cuando sigamos la palabra del Señor.

Señor, tu palabra es vida. Ayúdame a sujetarme a tu palabra, obedecerla y experimentar tu gloria.

Una Palabra: Sigue la palabra de Dios y vive.

DE MOISÉS A JOSUÉ

Deuteronomio 3:12-29

“Y manda a Josué, y anímalo, y fortalécelo; porque él ha de pasar delante de este pueblo, y él les hará heredar la tierra que verás” (28)

Empezando a repartir la tierra (12-20). Luego de que los israelitas derrotaran a los dos reyes, el Señor empezó a conceder a su pueblo la tierra que les había prometido, empezando con las dos tribus y media. Pero a los guerreros no les fue permitido asentarse ahí. Ellos irían a la cabeza de Israel hacia la batalla hasta que el Señor lograra todo lo que tenía pensado. De esta manera, ellos serían una bendición para sus hermanos peleando la batalla espiritual juntos.

Moisés ordena a Josué (21-29). Moisés le ordenó a Josué no temer; el Señor mismo pelearía por su pueblo. Esto era debido a que Moisés no cruzaría el Jordán con el pueblo. Él solo vería la tierra desde lo lejos, debido a que él había pecado en contra de Dios. A pesar de que él le suplicó a Dios, el Señor no lo dejaría cruzar. Era el tiempo para que Josué guiara al pueblo. Moisés se sujetó al juicio de Dios. Él se convirtió en una fuente de bendición para Josué. Él obedeció al Señor, colocándose a sí mismo en las manos de Dios, quien juzga el pecado y otorga su herencia.

Señor, tus caminos van más allá que mi entendimiento. Fortaléceme hoy para obedecerte como mi Juez y mi Salvador.

Una Palabra: Sé una fuente de bendición.

DERROTANDO A SEHÓN Y A OG

Deuteronomio 2:26-3:11

“Y me dijo Jehová: He aquí yo he comenzado a entregar delante de ti a Sehón y a su tierra; comienza a tomar posesión de ella para que la heredes.” (2:31)

Empezando a conquistar (2:26-37). Cuando los israelitas encontraron a Sehón rey de Hesbón, ellos ofrecieron pasar a través de su tierra, pagando por todo, tal y como ellos habían hecho con los edomitas, los moabitas y los amonitas. Pero el Señor endureció a Sehón. Este era el primer paso del Señor para entregarles todas las naciones del área en sus manos a los israelitas. No hay enemigo más fuerte que el Señor. Cuando él está con nosotros, él entregará todas las cosas en nuestras manos. Para el pueblo de Israel, este era el tiempo para ellos de empezar a vivir como conquistadores, como aquellos que confían en la liberación del Señor y obedecen su palabra.

Haz con él como hiciste con Sehón (3:1-11). El siguiente rey que ellos encontraron fue Og rey de Basán. El Señor ordenó a los israelitas hacerle a Og lo que le habían hecho a Sehón. Ellos tenían 60 ciudades, muchas amuralladas, pero el pueblo de Israel los destruyó completamente. Cuando ellos vivieron en completa obediencia, ellos experimentaron la completa victoria.

Señor, tú eres mi liberador. Ayúdame a vivir como un conquistador hoy. Ayúdame a confiar y obedecerte completamente.

Una Palabra: Obedece al Señor, comienza a conquistar.

TU DIOS HA ESTADO CONTIGO

Deuteronomio 2: 1-25

“Estos cuarenta años Jehová tu Dios ha estado contigo, y nada te ha faltado.” (7b)

Como Jehová me había dicho (1-23). Había pasado mucho tiempo, 38 años, desde que los israelitas empezaron a deambular, aparentemente, sin rumbo fijo en el desierto. Pero, de hecho, esta era la dirección del Señor, y además era su bendición sobre toda obra que Israel había hecho con sus manos. El Señor los guio a pasar a través de Seir, donde los descendientes de Esaú vivían, también pasaron por Moab y Amón, donde los descendientes de Lot moraban. Esto daba una vista al pueblo de como Dios había desplazado a otros pueblos, y como él fue fiel incluso con Lot y Esaú. El Señor no los estaba guiando sin rumbo fijo. Él se reveló a sí mismo como su fiel proveedor. Ahora que todas las previas generaciones habían perecido, era tiempo para Israel de confiar en el Señor, creyendo en sus bendiciones y obedeciéndole.

Entra en guerra con él (24-25). Dios ordenó a su pueblo empezar a tomar posesión de la tierra. Pero no sería fácil, sino que sería por medio de batallas. Ellos confrontarían los mismos obstáculos que hicieron que la anterior generación pereciera ante el miedo 40 años atrás. El Señor prometió estar con ellos, e incluso sembró terror y miedo en los corazones de sus enemigos. La parte que a ellos les correspondían era confiar en Dios y entrar en guerra con ellos. Solo entonces así verían la Presencia del Señor entre ellos.

Señor, ayúdame a confiar en tu presencia durante las batallas de mi vida, que yo pueda conocerte más.

Una Palabra: El Señor está con nosotros.

NO TEMAS

Deuteronomio 1: 19-46

“Mira, Jehová tu Dios te ha entregado la tierra; sube y toma posesión de ella, como Jehová el Dios de tus padres te ha dicho; no temas ni desmayes.” (21)

Jehová tu Dios te ha entregado la tierra (19-25). Cuando el pueblo llegó hasta el monte del amorreo, Moisés les dijo que había sido el Señor quien les había dado la tierra. Pero también les mencionó: “no temas ni desmayes”. Ellos enviaron espías para explorar todo, y sus reportes fueron alentadores: “Es buena la tierra que Jehová nuestro Dios nos da.”

Fuisteis rebeldes ante el Señor (26-46). El mandato de Dios era tomar posesión de la tierra; la respuesta del pueblo fue la rebelión. Con sus ojos ellos vieron lo que parecían obstáculos infranqueables, el tamaño y la fuerza de las ciudades y sus pobladores; ellos perdieron de vista al Señor de los cielos y la tierra que los había llamado. Ellos se rindieron ante sus temores en vez de ante su Señor. Ellos no heredarían la tierra, sino que morirían en el desierto. Cuando ellos intentaron corregir su pecado ellos se rebelaron nuevamente. Solo el Señor puede lidiar con el pecado. Debemos confiar en él y en su mandato.

Señor, ayúdame a confiar en tu palabra y a rendirme ante ti, no ante el miedo.

Una Palabra: No temas, confía en Dios.