EL PROPÓSITO INCAMBIABLE DE DIOS

Hebreos 6:9-20

“La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo,” (19)

Mostrando la misma solicitud hasta el fin (9-12)

Aunque dio severas advertencias a la iglesia, el autor de Hebreos estaba seguro de que el pueblo de Dios había dado frutos de salvación. Nosotros necesitamos ser animados a ser solícitos hasta el final, para que nuestra esperanza pueda ser alcanzada plenamente. Podemos tener la fuerza para mostrar fe y paciencia porque no dependemos en nosotros mismos sino en las promesas de Dios.

Una esperanza inconfundible (13-20)

Cuando dios prometió bendecir a Abraham y le daría muchos descendientes, juró por sí mismo, porque no había ningún nombre mayor por quién jurar. Esto nos hace entender la absoluta seguridad de las promesad e Dios. El buen propósito de Dios no puede ser cambiado. Este es nuestra fuente de esperanza. La seguridad de la fidelidad de Dios tiene poder espiritual para anclar nuestras almas y guiarnos a la misma presencia de Dios, ahora que Jesús, nuestro sumo sacerdote, ha abierto el camino.

Señor, gracias por la naturaleza incambiable de su promesa a nosotros en Jesús. Ayúdeme a anclar mi alma en ella y ser solícito.

Una palabra: Ancla para mi alma.

VAMOS ADELANTE A LA PERFECCIÓN

Hebreos 5:11-6:8

“Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección” (6:1a)

Creciendo a través de ejercicios constantes (5:11-6:3)

Los cristianos debemos crecer en sabiduría espiritual y santidad al nivel de ser capaces de enseñar a otros. Este viene a través de una constante práctica de la obediencia a la palabra de Dios, la cual nos ayuda a discernir mejor y mejor el bien y el mal. Si dejamos esto, tendremos que volver a lo básico nuevamente. La fe es como una semilla viva, a menos de que crezca, muere.

Advertencia (6:4-8)

Si escuchamos la palabra de Dios y sabemos qué hacer para agradar a Dios, pero deliberadamente lo rechazamos, estamos en peligro de crucificar a Jesús nuevamente y producir espinos en lugar de frutos. Nadie nos puede arrebatar de las manos de Jesús (Jn 10:28); pero debemos estar conscientes de la seriedad de caer alejarnos.

Señor, gracias por su deseo de que yo madure. Ayúdeme a seguir creciendo en discernimiento.

Una palabra: Avanza hacia la perfección.

JESÚS EL GRAN SUMO SACERDOTE

Hebreos 4:14-5:10

“Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.” (4:14)

Los beneficios de tener un sacerdote (4:14-16)

El sacerdote es una persona que intercede delante de Dios representando a la gente. Tener un sacerdote significa que tenemos acceso a la gracia de Dios. Jesús es el gran sumo sacerdote, porque él es totalmente capaz de compadecerse de nuestras debilidades, y es perfectamente sin pecado delante de Dios. A través de Jesús podemos acercarnos con confianza a Dios y recibir su ayuda en cualquier necesidad.

Jesús se hizo nuestro sumo sacerdote eterno (5:1-10)

Ser sacerdote es un gran honor que solamente puede ser dado por Dios. Aunque Jesús era el Hijo de Dios, él no recibió el sumo sacerdocio fácilmente. A través de gran lucha y sufrimiento para obedecer la voluntad de Dios sobre él, de morir en la cruz, se volvió nuestro eterno sumo sacerdote quien trae salvación para todos los que le obedecen.

Padre, gracias por Jesús, mi sumo sacerdote. Con confianza buscaré su ayuda del trono de gracia a través de Jesús.

Una palabra: Tenemos un sacerdote eterno.

PROFECÍA SOBRE DAMASCO Y ETIOPÍA

Isaías 17:1-18:7

“En aquel tiempo será traída ofrenda a Jehová de los ejércitos…” (18:7a)

Quedarán en él rebuscos (17:1-14)

Dios destruirá a Damasco totalmente junto con Israel del norte por aliarse contra Judá. Dios juzga a Israel del Norte por su corrupción, idolatría y falta de arrepentimiento. Ellos olvidaron a Dios, su Salvador, y no permanecieron en la Roca, su fortaleza. Aun así, Dios permitirá que algunos remanentes busquen a su Hacedor y volteen a mirar al Santo de Israel. Dios es el Soberano que juzga a todas las naciones. Ellos serán como el tamo delante del viento.

La ofrenda será traída a Sion (18:1-7)

La gente de Etiopía era alta y con piel brillante. Ella representa a todas las naciones agresivas y poderosas de todos los tiempos. Pero el pueblo de Dios no será llevado por ellas. Cuando las naciones se juntan en contra de Dios, él permanece quieto. Él es lento en juicio. Pero cuando su tiempo ha madurado, Dios quitará a las naciones. Entonces llega la hora en que Etiopía traerá ofrendas al Monte de Sion, a Jehová de los ejércitos. Ellos vendrán para que sean enseñados con la palabra de Dios.

Señor, volteo a ver al Hacedor, y recuerdo que usted es mi Salvador. Haga de mí uno de sus remanentes santos en esta generación. Permita que todas las gentes vengan al Señor con ofrendas apropiadas.

Una palabra: Trae la ofrenda a Dios.

PROFECÍA CONTRA MOAB

Isaías 15:1-16:14

“Y se dispondrá el trono en misericordia; y sobre él se sentará firmemente, en el tabernáculo de David, quien juzgue y busque el juicio, y apresure la justicia.” (16:5)

Mi corazón dará gritos por Moab (15:1-9)

Moab es el descendiente de Lot, el sobrino de Abraham. Moab sedujo a Israel a adorar a Baal (Num 25:1-5). Ella la atacó y tomó a Israel por 18 años (Jue 3:12-14). Ella invadió a Israel innumerable veces (2 Rey 13:20). Dios juzgó a Ar, Kir y todas las ciudades famosas de Moab. Ellos se hicieron como aves espantadas que huyen de su nido. El juicio de Dios es severo y exhaustivo contra los enemigos de Israel. Pero el corazón compasivo de Dios grita por Moab. Este es el corazón de Dios Padre que desea que los pecadores se arrepientan y sean salvos.

Se dispondrá el trono en misericordia (16:1-14)

Los versículos 1 al 5 nos muestran cómo Moab puede salvarse. Dios establecerá un trono de la casa de David, Jesús el Mesías. Él es la única esperanza por los moabitas que serán destruidos. Los versículos 6 al 10 muestran que la gran soberbia, insolencia y orgullo de Moab causaron su destrucción. Dios ha hablado sobre el juicio sobre Moab. Así se hará (vv. 11-13).

Señor, quite mi soberbia, insolencia y orgullo que causan mi destrucción. Graicas por el Mesías, Jesús, la única esperanza para todos los perdidos seres humanos.

Una palabra: Un trono será establecido en misericordia.