ANDEMOS POR EL ESPÍRITU

Gálatas 5:16-26

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” (22-23)

Primero, conflicto entre la carne y el Espíritu (16-21). En vez de vivir por la ley, debemos ser guiados por el Espíritu. El Espíritu y la carne están en conflicto. El Espíritu desea las cosas de Dios. Pero, la carne desea las cosas que son contrarias a la ley de Dios. Cuando vivimos de acuerdo a nuestra carne, el resultado es evidente según los versículos 19-21. De hecho, los que insistían en cumplir la ley terminaron viviendo por la carne. Aquellos que viven por la carne, no pueden heredar el reino de Dios.

Segundo, el fruto del Espíritu (22-26). El fruto del Espíritu se ve también claramente en los que andan en el Espíritu. Ellos aman a otros, tienen el verdadero gozo, tienen paz y la traen, etc. No hay ley contra tales cosas. Cuando estamos en Cristo, nuestros deseos carnales son crucificados. Ya no vivimos por la carne sino andamos con el Espíritu. El Espíritu nos ayuda día a día para que revelemos el amor de Dios a través de nuestras vidas.

Oración: Señor, gracias por el don del Espíritu Santo. Por favor, ayúdenos a llevar el fruto del Espíritu.

Una palabra: Vivir por el Espíritu

LA MANERA DE CUMPLIR VERDADERAMENTE LA LEY

Gálatas 5:1-15

“Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. (14)”

Primero, lo que vale es el amor y no la circuncisión (1-6). Cristo nos hizo libres. Pero, algunos se preguntaban si necesitaban la circuncisión. Ellos pensaron que al menos no estaría de más. Sin embargo, circuncidarse en esa situación, equivalía a someterse a toda la ley. Pablo advirtió fuertemente contra eso. La justicia no viene de cumplir la ley. La justicia ya se ha prometido a través del Cristo. El Espíritu Santo nos hace esperarla anhelosamente. Lo que importa no es guardar la ley meticulosamente sino expresar nuestra fe por medio de amar a Dios y a otros.

Segundo, no deben complacer la carne (7-15). Los falsos maestros han estorbado severamente la carrera espiritual de los gálatas. Su influencia ha sido un impacto fuerte y negativo. Pero, Pablo estaba seguro de que Dios ayudaría a los gálatas para que tuvieran discernimiento sobre la verdad y vivieran por ella. La verdad es que Cristo nos ha hecho libres. No debemos abusar egoístamente de esa libertad sino usarla para server a otros humildemente. Debemos cumplir la ley verdaderamente no con la circuncisión física sino por medio de amar a nuestros prójimos como a nosotros mismos.

Oración: Señor, ayúdenos a expresar nuestra fe por medio de amar a otros y compartir a Jesucristo con ellos.

Una palabra: Expresar la fe en el amor

UNA ALEGORÍA DE SARA Y AGAR

Gálatas 4:21-31

“De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre. (31)”

Primero, dos pactos diferentes (21-26). Cuando Abraham y Sara se resignaron a tener hijos, Abraham tomó a Agar, una esclava y tuvo un hijo de ella. El niño nació según la carne. Más tarde, Dios bendijo a Sara para que ella tuviera un hijo, Isaac. Él nació según la promesa de Dios. Pablo compara Agar y Sara con los pactos de la ley y de la gracia. Como Agar y sus hijos eran esclavos, así también la ley produce la esclavitud a la ley. Pero, como Isaac quien era un hijo de la promesa, también los cristianos son los hijos de la promesa de Dios en Jesucristo.

Segundo, ustedes son los hijos de la promesa (27-31). Los cristianos gentiles pudieron haber sido menos en número. Pero, podrían ser numerosos si persistían en el evangelio (27). Como Ismael persiguió a Isaac (Gn. 21:9), los falsos maestros persiguieron a los cristianos verdaderos. Pero, Pablo animó a los gálatas para que los quitaran de su comunión. Ellos eran una mala influencia. Los gálatas no eran esclavos sino eran los hijos libres de Dios por medio de Jesús.

Oración: Señor, gracias por hacernos hijos de su promesa. Ayúdeme a no ser legalistas y quitar el legalismo de nosotros.

Una palabra: Somos hijos libres de Dios

La petición de Pablo a los Gálatas

Gálatas 4:8-20

“Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros,” (19)

Primero, No sean más esclavos otra vez (8-11). Falsos maestros había influenciado a los cristianos gálatas para hacerles añadir las tradiciones judías a la obra salvadora de Jesús. Esto fue destructivo para su fe, ellos estaban en peligro de esclavizarse ellos mismos otra vez a los principios inferiores que el evangelio. Pablo temía que sus esfuerzos por ellos se hubieran desperdiciado.

Segundo, la petición personal de Pablo (12-20). Falsos maestros socavaron la autoridad espiritual y su relación de Pablo con los gálatas. Pablo pidió a los gálatas que recordaran su primer encuentro. Pablo les predicó el evangelio. Él estuvo enfermo. Ellos lo cuidaron y le dieron la bienvenida como si fuera un ángel. Ellos mostraron gran amor hacia Pablo. Pero después de encontrarse con los falsos maestros, los gálatas llegaron a ser frio hacia Pablo. Pablo vió su celo pero ellos tenían celo por cosas equivocadas. Pablo estaba dolido por ellos, como una mujer en el parto. El oró que Cristo que sea formado en ellos.

Oración: Señor, guarde mi corazón contra falsos maestros y enseñanzas. Por favor, deme compasión y un corazón para ver que Cristo sea formado en otros.

Una palabra: Cristo es formado en usted.

El Espíritu que CLAMA “Abba Padre”

Gálatas 4:1-7

“Y por cuánto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!” (6)

Primero, antes, todos nosotros fuimos esclavos (1-3). Un heredero y un esclavo no son diferentes mientras que el heredero sea menor de edad. La relación del heredero a la familia nunca es diputada. Un día el heredero va a recibir la herencia familiar. Sin embargo, hasta este tiempo, el heredero se encuentra bajo la autoridad de tutores y guardianes. Así también, todos los humanos se encontraban bajo las fuerzas espirituales y principios básicos de este mundo. Ninguno era hijo de Dios. Pero Dios siempre tuvo el plan para hacerles sus hijos tanto a los judíos como a los gentiles.

Segundo, nosotros podemos ser ahora hijo de Dios (4-7). En su debido tiempo, Dios envió a Jesús al mundo. Jesús nació de una mujer y bajo la ley para que pudiera salvar a aquellos que se encuentran bajo la ley. Jesús hizo esto a través de su muerte y su resurrección. Jesús nos redimió para que nosotros pudiéramos ser adoptados como hijos de Dios. Y aún más, Dios envió a su Espíritu a nuestros corazones, el Espíritu que clama a nuestro lado “Abba, Padre.” Nosotros no somos más esclavos. Por su gracia, Dios es nuestro Padre y nosotros somos herederos de su reino.

Oración: Padre, gracias por redimirnos de las fuerzas espirituales de éste mundo. Gracias por ser nuestro Padre y por hacernos herederos de su reino.