QUÉ HERMOSA ERES

Cantar de los Cantares 6:4-7:9

“¡Qué hermosa eres, y cuán suave, oh amor deleitoso!” (7:6)

Mas una es la paloma mía, la perfecta mía (6:4-9)

El siguiente pasaje es narrado desde la perspectiva del hombre, y cuán hermosa él ve a su amada. Las palabras mismas son una hermosa descripción de cómo nuestro Señor nos ve y nos ama en el evangelio del perdón de pecados. Debido a que nuestro Señor nos ama tanto, cada uno es único, perfecto y bendito.

Qué hermosa (6:10-7:9)

Estos versículos son una íntima descripción de la belleza. ¿Quién puede amar con pureza, y quién puede ver cosas hermosas? Así es como nuestro Señor nos ve en el evangelio. Él ama a cada uno con santidad y pureza. Su amor nos hace hermosos en todos los sentidos, una nueva creación.

Señor, gracias por tu amor, el cual nos hace un testimonio perfecto y único de tu amor. Ayúdame a confiar mi amor completamente a ti, para que yo pueda ver con el amor del evangelio.

Una Palabra: El amor de Jesús es hermoso.

TODO ÉL CODICIABLE

Cantar de los Cantares 5:2-6:3

“Su paladar, dulcísimo, y todo él codiciable. Tal es mi amado, tal es mi amigo, oh doncellas de Jerusalén.” (5:16)

Él es todo codiciable (5:2-16)

Estos versículos describen el deseo por el “amado”. También describe nuestro anhelo por Cristo. Una vez que lo conocemos como nuestro novio perfecto, anhelamos conocerlo más. Él se vuelve nuestro verdadero anhelo, por encima de todo lo demás. Cuando hemos conocido su perfecto amor, entonces sabemos que él es, de manera indescriptible, todo codiciable.

Yo soy de mi amado, y mi amado es mío (6:1-3)

Estos versículos nos recuerdan el amor del cual nada nos puede separar. Aunque la mujer está buscando a su amado, a pesar de que ella incluso ha incluido a sus amigas en la búsqueda, ella está confiada en su amor: “Yo soy de mi amado, y mi amado es mío.” Así es el amor de aquellos que son del Señor. Ellos confían en su fiel amor y anhelan su plenitud.

Señor, ayúdame a tener completa confianza en tu fiel amor, a conocerte como aquel que es todo codiciable.

Una Palabra: Soy de mi amado.

¡MIREN! AHÍ VIENE LA NOVIA

Cantar de los Cantares 3:6-5:1

“Toda tú eres hermosa, amiga mía, Y en ti no hay mancha.” (4:7)

El Rey viene (3:6-11)

Cuando el Rey Salomón fue a su boda, él llegó con gran esplendor y gloria. Esta es la imagen de la venida de nuestro Rey. Cuando Salomón se casó por primera vez, su corazón se regocijó. De la misma manera, el matrimonio entre nuestro rey Jesús y su novia, la iglesia, será el motivo de una gran celebración.

¡Eres hermosa! (4:1-5:1)

El novio describe la hermosura de su novia en los versos 4:1-7. Cuando él la ve con ojos de amor, ella no tiene manchas. En los versículos del 8 al 15, él procura estar sólo con ella. Del 4:16 al 5:1, ella lo invita y él viene. Su matrimonio es consumado. La verdadera belleza es la belleza del evangelio. Cuando somos limpiados por Jesús y nos unimos a él, ¡cuán hermosos somos!

Señor, gracias por enviar a Jesús para ser mi Rey y mi novio. Gracias por el evangelio que nos restaura a la belleza verdadera y celestial, sin manchas.

Una Palabra: El evangelio nos hace hermosos.

HALLÉ AL QUE AMA MI ALMA

Cantar de los Cantares 2:8-3:5

“Apenas hube pasado de ellos un poco, hallé luego al que ama mi alma.” (3:4a)

Hazme oír tu voz (2:8-15)

La primavera es el tiempo para la vida nueva. El invierno está en el pasado y ahora todo florece. De la misma manera, el amor de nuestro Señor despierta la vida en su pueblo. Confiar en el amor de Jesús y creer en él es pasar de muerte a vida (Jn 5:24). Al mismo tiempo, la vida nueva puede ser amenazada. Así como la viña que florece puede ser arruinada por pequeñas zorras, la vida plantada en nosotros es vulnerable también. Ese es el momento para volvernos a Jesús y llamarlo, porque él nos ama. Él nos da la fuerza para atrapar a las pequeñas zorras que representan los deseos pecaminosos y protege nuestra relación de amor con él.

Buscaré al que ama mi alma (2:16-3:5)

Cuando el lazo de amor es fuerte, no hay sosiego cuando los amantes están separados. El amor es un asunto del corazón. Amar a Dios es buscarlo con todo nuestro corazón y abrazarlo con todas nuestras fuerzas (Dt. 6:5).

Señor, eres el único a quien ama mi corazón. Ayúdame a volverme a ti, clamar a ti, y aferrarme a ti.

Una Palabra: Al que ama mi corazón.

RECUERDA A TU CREADOR

Eclesiastés 12: 1-14

“Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento.” (1)

Acuérdate de tu Creador (1-8)

En estos versículos, el Predicador insta a los jóvenes a acordarse de Dios antes de que lo inevitable suceda y ellos envejezcan y se debiliten, antes de que lleguen los días en sus vidas cuando digan: “No tengo en ellos contentamiento.” Todo tiene un ciclo. Hay un inicio y un final. Incluso la existencia de la luna y las estrellas acabará algún día (2). Cuando pensamos en este ciclo y no incluimos a Dios en él, todo carece de sentido. Pero cuando conocemos que Dios es el Creador de todo, todo tiene significado.

Teme a Dios y guarda sus mandamientos (9-14)

En estos últimos versículos, el Predicador nos insta a prestar atención a las palabras del sabio, y no añadirle nada a ellas. La conclusión del Predicador es temer a Dios y obedecer sus mandamientos. Ese es nuestro deber en esta vida.

Señor, gracias por la sabiduría del Predicador, la cual es tu sabiduría. Ayúdame a tener sabiduría durante todos los días de mi vida.

Una Palabra: Temer a Dios y guarda sus mandamientos.