UN REINO QUE NO SERÁ DESTRUÍDO

Daniel 7:1-28

Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido. (14)

PRIMERO, CUATRO BESTIAS Y UN HIJO DE HOMBRE (1-14)
En los capítulos 7 al 12, Dios dio a Daniel visiones apocalípticas de reinos. Cuatro bestias paralelamente a cuatro reinos del mundo en la visión de la estatua (Cap. 2): el león (Babilonia), el oso (Medo-Persia), el leopardo (Grecia), la bestia metálica (Roma). Dios es el Anciano de días con trono de llama de fuego, ropa blanca como la nieve, pelo blanco, y ríos de fuego de su trono. Millones fueron y se pararon delante de él. El juez se sentó; libros fueron abiertos (9-10). Un hijo de hombre vino de las nubes y recibió toda autoridad, gloria y poder soberano; todas las naciones le adoraron; su reinado y su reino no será destruido (13-14). Este es Jesús el Mesías (Mt. 24:30; 26:64). Su reino es para siempre (Lc. 1:32-33).

SEGUNDO, LOS SANTOS DEL ALTÍSIMO (15-28)
Las cuatro bestias eran cuatro reyes o cuatro reinos que no durarían. Lo santos del Altísimo poseerán el reino para siempre (18). Aunque por un tiempo los santos serán vencidos (21), el Anciano de días vendrá y hará juicio a su favor (22, 27).

Oración: ¡Dios Altísimo, alabanzas eternas sean para usted, pues su reino es para siempre, con su santo pueblo!
Una palabra: Su dominio no será destruido.