ABRAM CREYÓ AL SEÑOR

Génesis 15: 1-21

“Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.” (6)

Primero, “yo soy tu escudo y tu gran galardón” (1-3)

Luego de derrotar a cinco reyes, Abram estaba temeroso. Él era solo un inmigrante sin hijos viviendo en una tierra extranjera. Así que Dios se le apareció y le recordó Su promesa. Dios es nuestro escudo en contra de todos los enemigos, incluso Satanás. Dios es también nuestro gran galardón tanto en el presente como para la eternidad. Nosotros no tenemos nada a que temer. Entonces Abram reveló su verdadero conflicto interior; él no tenía hijo por lo que la promesa de Dios parecía distante. ¿Puedes identificarte con Abram?

Segundo, “mira arriba y cuenta las estrellas” (4-21)

Dios sacó a Abram de su oscura y pequeña tienda y le hizo mirar al cielo de la noche donde miles de millones de estrellas estaban titilando ante Abram. Dios es Dios Todopoderoso que hizo aquellas estrellas. Dios prometió que sus descendientes serían tan numerosos como las estrellas. Entonces Abram creyó la palabra de Dios. Dios perdonó su duda y la relación de Abram con Dios fue restaurada. Nosotros somos hijos de Abram si nosotros tenemos la misma fe que él tuvo (Ro. 4:3). Dios entonces confirmó un pacto incondicional con Abram a través de pasar simbólicamente por entre las piezas de los animales sacrificados.

Señor, perdone mi duda y mi incredulidad. Ayúdeme a creer en sus promesas y estar entre los justos.

Una Palabra: Justos por medio de la fe.

JUSTICIA POR MEDIO DE LA FE

Romanos 3: 21-31

“Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él.” (21-22a)

Primero, la justicia de Dios (21-26)

La ley no tiene poder para salvar. Todo lo que puede hacer es mostrarnos nuestro pecado. Pero ahora, una justicia que fue prometida por medio de la ley y los profetas ha sido dada a conocer por Dios. Esta verdad es clara y sencilla: “La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él.” Observa como todas las barreras han caído. La primera en caer fue la barrera del pecado que nos separaba de Dios. Y luego, la barrera entre los judíos y los gentiles también fue derribada. No hay diferencia entre judíos y gentiles. Ambos estaban perdidos en el pecado y ambos han sido justificados sin reservas por medio de la gracia de la redención que viene de Cristo. Dios simplemente no pasó por alto nuestro pecado; este fue pagado por el derramamiento de la sangre de Cristo en la cruz. De esta manera, la justicia de Dios ha sido completamente satisfecha y aquellos que tienen fe en Jesús están justificados completamente ante Dios.

Segundo, el fin de la jactancia (27-31)

La jactancia ahora ha sido excluida. ¿Por qué? Porque la justificación no está basada en las obras sino solo en la fe. En respuesta a lo que Cristo ha hecho por nosotros, debemos estar deseosos de guardar la santa ley de Dios.

Padre, gracias por la sangre de Cristo que da vida.

Una Palabra: La justificación es solo por la fe.

LA FIDELIDAD DE DIOS

Romanos 3: 1-20

“¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios? De ninguna manera.” (3-4a)

Primero, algunas objeciones finales (1-8)

Pablo aborda tres objeciones que sus oyentes judíos tenían seguramente. Primero, ¿cuál era el propósito de ser un judío o en estar circuncidado? ¿Había en ello algún beneficio? Pablo responde con un enfático “¡Si!” Los judíos habían sido divinamente elegidos como los mayordomos de la santa palabra de Dios. Ellos disfrutaban de una íntima relación con el Todopoderoso que era desconocida para cualquier otra nación. Pero entonces, uno podría temer, debido a que algunos judíos habían sido incrédulos, ¿Dios los abandonaría? ¡Para nada! Alabado sea Dios, pues Su gracia y misericordia no dependen de nuestra fidelidad. Dios es fiel incluso cuando nosotros hemos fallado. De hecho, la fidelidad de Dios para los pecadores perdidos es nuestra única esperanza. Finalmente, aunque nuestras injusticias hacen resaltar la justicia de Dios, nosotros aun merecemos su ira.

Segundo, la culpa universal del hombre (9-20)

Cuando se trataba de la justicia ante Dios, los judíos no tenían ventaja sobre los gentiles. Como Pablo afirma, judíos y gentiles están bajo pecado. La culpa universal del hombre es declarada en las escrituras. No hay justo ni aún uno, no hay quien entienda, y no hay quien busque a Dios. Esta es la función de la ley, hacernos conscientes de nuestro pecado. La ley muestra nuestra necesidad desesperada y absoluta de la misericordia de Dios.

Señor, gracias por tu fidelidad hacia nosotros.

Una Palabra: La fidelidad de Dios es nuestra única esperanza.