EL DESEADO DE TODAS LAS NACIONES

Hageo 2:1-23

“y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos. (7)”

Primero, una mayor gloria (1-9)

En comparación con la antigua nación y el templo anterior, la situación actual no parecía ser nada para el pequeño remanente de Israel que regresó. Pero, así es como el Señor había trabajado cuando él los sacó del poderoso Egipto. Ellos tenían la promesa del Señor y el Espíritu estaba con ellos. El templo era más que el oro o la plata: era la señal de que la presencia del Señor estaba con ellos. El Señor Todopoderoso es el Soberano de la historia. Él mueve todas las cosas para llenar su casa de gloria y para enviar el Deseado de todas las naciones – el Mesías – para establecer la paz eterna. ¿Debemos guiarnos por lo que vemos? El Señor les dio su palabra a estos exiliados que regresaron, de manera que ellos fueran guiados en su actual situación humilde a la mayor gloria del Señor.

Segundo, te bendeciré (10-23)

La ley reveló que las personas fueron contaminadas, y que no podían ser consagradas y puras. Pero, el Señor les dio la promesa de bendición. Lo que ellos no pudieron hacer, lo haría el Señor. El Señor prometió bendecirles y aceptarlos.

Oración: Señor, me es fácil ser impulsado por esta vida. Ayúdeme a ser guiado por su palabra, a saber su presencia en mí y buscar la mayor gloria.

Una palabra: Buscar la mayor gloria.

POR MI CASA

Hageo 1:1-15

“Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. (5)”

Primero, pondré en ella mi voluntad (1-11)

Por el poder y la gracia de Dios, los remanentes del pueblo de Israel regresaron a la tierra de Israel para reconstruir la casa del Señor. Ellos comenzaron la obra con fervor, pero cuando se encontraron con la resistencia de la gente local, detuvieron su labor. Ellos pensaron que no era el momento adecuado para que se construyera la casa de Jehová. Con el tiempo, todo el mundo se quedó ocupado por su propia casa y su propia vida, mientras que el templo – la casa de Jehová – permaneció en ruinas. Este fue el momento en que el Señor habló por medio del profeta Hageo. En su palabra, él desafió a la gente para que pensara cuidadosamente de sus caminos y que viera su vida a la luz del Señor y su palabra. Entonces, ellos podrían ver que todas sus luchas fueron dadas por el Señor para que ellos pudieran volver a Él para construir de nuevo el templo y sus vidas con el fin de agradar al Señor.

Segundo, el pueblo obedece (12-15)

El pueblo se arrepintió y temió al Señor. Ellos aceptaron a Hageo como el siervo de Dios y su mensaje como la palabra de Dios. El Señor despertó sus espíritus y una vez más volvieron a construir el templo.

Oración: Señor, ayúdeme a arrepentir de mi vida ocupada, pensar cuidadosamente en su palabra y construir mi vida para agradarle.

Una palabra: Una vida construida sobre la palabra de Dios.

INTRODUCCIÓN A HAGEO

Este libro de Hageo fue escrito alrededor del año 520 a.C. en el tiempo en que los primeros exiliados regresaron a Jerusalén. Ellos volvieron para reconstruir el templo del Señor. Cuando se sentaron las bases, se encontraron con la resistencia de la población local. Entonces, ellos se asustaron y se detuvo el proyecto porque pensaron que aún no había llegado el momento de reconstruir el templo. A medida que pasaba el tiempo, ellos se encargaron de reconstruir sus propias casas, familias y vidas cómodas, pero el templo permaneció en ruinas. Entonces, Hageo animó a estas personas para que vencieran su miedo. “Según el pacto que hice con vosotros cuando salisteis de Egipto, así mi Espíritu estará en medio de vosotros, no temáis.”(2:5) La gente oyó a Hageo y el templo se terminó alrededor de 515 a.C.

CANTA, OH HIJA DE SIÓN

Sofonías 3:1-20

“Jehová ha apartado tus juicios, ha echado fuera tus enemigos; Jehová es Rey de Israel en medio de ti; nunca más verás el mal. (15)”

Primero, Jehová en medio de ella es justo (1-7)

El Señor nunca abandona a su pueblo. Él es justo y fiel siempre, sin embargo, los que fueron llamados a ser suyos negaron la corrección. Incluso los profetas y sacerdotes entre ellos persistieron en la violencia contra el Señor y su palabra. ¿Cómo podía morar el Señor justo en medio de un pueblo tan injusto y sin vergüenza? Dios les había mostrado su poder y perdón sustentándolos ante todos los enemigos, pero, ellos, en vez de arrepentirse, actuaron de manera corrupta en todas las cosas que hicieron. Ellos invitaron el juicio feroz del Señor.

Segundo, su Dios es Poderoso para salvar (8-20)

El Señor juzga completamente. Cuando lo hace, se consumirá todo el mundo. Pero, su juicio es sobre el pecado. Él es, al mismo tiempo, Él que purifica, lleva nuestra vergüenza y quita el castigo. Él es poderoso para salvar de esta manera humilde. Jehová que juzga, es el Señor quien completamente restaura a los suyos para que éstos puedan cantar y alegrarse por el Señor.

Oración: Señor, Usted es el juez que quita mi castigo. Enséñeme la profunda alegría de su salvación.

Una palabra: El Señor es poderoso para salvar.

BUSCA AL SEÑOR

Sofonías 2:1-15

“Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre; quizás seréis guardados en el día del enojo de Jehová. (3)”

Primero, una advertencia para que se arrepientan (1-3)

El Señor había señalado un tiempo para el juicio de los suyos. Él llamó a su pueblo para que se reuniera para el arrepentimiento ante el Señor y antes de que el juicio los barriera. La ira del Señor está sobre el pecado; el ardor de su ira viene sobre los que Él había llamado porque ellos se hicieron una nación vergonzosa e idólatra. Pero, aun cuando su juicio se acercaba, Dios le habló a su pueblo a través del profeta para que buscaran al Señor, se humillaran e hicieran lo que él les había mandado. El juicio de Dios es completo. No hay escape, pero hay refugio en su justicia y humildad.

Segundo, cada orilla le adorará a Él (4-15)

El Señor es el Juez de todas las naciones. En este pasaje, Dios incluyó a los vecinos de Israel que a menudo la habían despreciado. Dios prometió a juzgarlos, pero en su juicio, hay la semilla de la esperanza para ellos y para todas las naciones. Sofonías habló con la visión de Dios de que todas las naciones adorarán al Señor Dios.

Oración: Señor, Usted es el Juez de toda la tierra. Ayúdeme a buscar su justicia. Concédame su santa visión.

Una palabra: Buscar al Señor