PUREZA, CULPA Y RESTITUCIÓN

Números 5:1-31

“Di a los hijos de Israel: El hombre o la mujer que cometiere alguno de todos los pecados con que los hombres prevarican contra Jehová y delinquen.” (6)

Primero, hacer completa restitución por el pecado (1-9). El pecado y la pureza son asuntos muy importantes ante Dios. Los israelitas con ciertas enfermedades de la piel o con secreciones corporales, o que hayan estado cerca de un cuerpo muerto, eran inmundos. Ellos eran enviados fuera del campamento para que no lo contaminaran. Cualquier pecado cometido en contra de otro era también una infidelidad contra Dios. La restitución era requerida y equivalía al valor total de la ofensa más una quinta parte de esta. Debía ser dado a la parte afectada o a los sacerdotes. Un carnero era también ofrecido en expiación.

Segundo, ley sobre los celos (10-31). Dios dio instrucciones detalladas acerca de cómo lidiar con las mujeres sospechosas de haber cometido adulterio. Una mujer no debía ser declarada culpable basándose solo en las sospechas de su esposo. Ni tampoco debía ser llevada ante una corte llena de hombres. Más bien ella debía ser llevada ante el sacerdote y, por consiguiente, ante el Señor. Dios protegía a las mujeres con un procedimiento en el cual él mismo revelaría la culpabilidad. Si ella había pecado no sería capaz de concebir hijos. Más si no había pecado, sería capaz de concebir hijos y sería librada de cualquier culpa.

Señor, usted conoce todos nuestros pecados e infidelidades. Por favor limpie y purifique nuestros corazones.

Una Palabra: No tomes el pecado a la ligera.

AQUELLOS QUE SIRVEN EN EL TABERNÁCULO

Números 4:34-49

“Como lo mandó Jehová por medio de Moisés fueron contados, cada uno según su oficio y según su cargo; los cuales contó él, como le fue mandado.” (49)

Primero, contando a los hombres elegibles (34-45). Solo los hombres levitas mayores a treinta y cinco años fueron contados para servir en el tabernáculo de reunión. Estos hombres maduros, en la flor de sus vidas, fueron escogidos para servir al Señor de esta manera. Servir a Dios y apoyar al ministerio de esta manera era una gran bendición. Esto requería además sacrificio personal. Moisés y Aarón contaron a estos hombres de acuerdo al mandato de Dios. Ninguna familia fue excluida. ¿Has dado lo mejor de ti para servir al Señor?

Segundo, como lo mando Jehová (46-49). El número total de hombres contados que podían servir en el tabernáculo de reunión fue de 8.580. Cada hombre fue asignado y se le dijo que cargar. Servir en el tabernáculo de reunión y cargarlo era una gran responsabilidad que contenía muchos detalles. Moisés y Aarón no siguieron sus propios pensamientos sino que hicieron todo siguiendo el mandato de Dios.

Señor, por favor levante hombres y mujeres que ofrezcan lo mejor para usted, haciendo la obra de su reino.

Una Palabra: Contados entre los siervos de Dios.

RESCATE DE LOS PRIMOGÉNITOS

“Y tomarás a los levitas para mí en lugar de todos los primogénitos de los hijos de Israel, y los animales de los levitas en lugar de todos los primogénitos de los animales de los hijos de Israel. Yo Jehová.” (41)

Primero, los clanes de Leví (21-38). Cada clan de los levitas acampaba a cada lado del tabernáculo. Los gersonitas eran los responsables por el tabernáculo, la tienda y las cortinas. Los coatitas eran responsables por el santuario y todo lo que estaba dentro de él, incluyendo el arca. Los meraritas cuidaban de las tablas del tabernáculo, sus barras y postes. Moisés, Aarón y sus hijos acampaban frente al santuario. Ellos eran los únicos a quienes se les permitía ministrar en el santuario.

Segundo, redención (39-51). El censo registró 22.000 levitas. Dios tomó a los levitas en lugar de todos los primogénitos de Israel. El ganado de los levitas también era tomado en lugar de los primogénitos nacidos del ganado de Israel. Sin embargo, había 273 primogénitos israelitas de más en comparación a los levitas. El dinero fue recolectado y fue ofrecido como pago por rescate de estos. Este modelo imperfecto de redención apuntaba a la perfecta redención del pecado en Jesucristo.

Señor Jesús, gracias por redimirnos de nuestros pecados con su vida. Ayúdeme a ser un siervo responsable.

Una Palabra: Redimido por el Señor.

LOS LEVITAS PERTENECEN A JEHOVÁ

Números 3:1-20

“Y darás los levitas a Aarón y a sus hijos; le son enteramente dados de entre los hijos de Israel.” (9)

Primero, enteramente dados al servicio de Dios (1-10). Aarón tuvo cuatro hijos, los cuales habían sido ordenados como sacerdotes. Pero Dios hizo morir a Nadab y Abiú por sus pecados (Lv. 10). Solo Eleazar e Itamar sirvieron como sacerdotes mientras Aarón vivió. Los otros levitas asistían a los sacerdotes en la obra del tabernáculo en representación de los israelitas. Dios llamó a los levitas para que se entregaran completamente al ministerio del tabernáculo. Esto era un gran privilegio y un compromiso de por vida.

Segundo, “míos serán” (11-20). Cuando Dios hizo morir a los primogénitos de humanos y bestias en Egipto, él reclamó como suyos a los primogénitos. A partir de ahí todos los varones primogénitos pertenecen al Señor (Ex. 13:2, 15). Dios tomó a los levitas en lugar de todos los varones primogénitos nacidos de mujeres israelitas. Jehová declaró a los levitas como suyos, sustituyendo a los varones primogénitos por los levitas. Dios también contó a los levitas, quienes servirían con sus habilidades en el tabernáculo.

Señor, gracias por Jesús que murió en mi lugar. Déjeme ser completamente entregado a ti.

Una Palabra: Pertenecemos al Señor.

EL CAMPAMENTO DE LOS ISRAELITAS

Números 2:1-34

“Los hijos de Israel acamparán cada uno junto a su bandera, bajo las enseñas de las casas de sus padres; alrededor del tabernáculo de reunión acamparán.” (2)

Primero, acampando alrededor del tabernáculo de reunión (1-31). Luego de que los hombres fueron contados en el censo, Dios ordenó el campamento. Trajo orden militar al campamento con el fin de prepararlos para la guerra. Las doce tribus fueron divididas en grupos de tres. Cada grupo acampó, por tribu, a cada lado del campamento, formando un cuadrado. Los levitas acamparon en el medio de este cuadrado, situándose alrededor del tabernáculo de reunión. De este modo el tabernáculo de reunión, donde Dios se reunía junto con su pueblo, era el punto de enfoque del campamento. La presencia de Dios era el centro de todo lo que los israelitas hacían, incluyendo cómo y cuándo levantar el campamento y cómo prepararse para la batalla.

Segundo, conforme a lo que Jehová ordenó (32-34). Los israelitas contaron a sus hombres aptos para batallar pero excluyeron a los levitas. Ellos ordenaron su campamento por sus estandartes, clanes y familias. Ellos hicieron todo lo que Jehová ordenó. La obediencia a la palabra de Dios es vital cuando queremos ser usados por él.

Señor, por favor sea usted el centro de mi vida. Ayúdeme a acomodar y ordenar mi vida de acuerdo a su palabra, de manera que yo pueda servirle a usted y a otros.

Una Palabra: Preparado para server a la obra del reino de Dios.